La margen izquierda
 
 

 

            Seguramente sea verdad eso de que el primer pueblo de Sayago es San Frontis. Pero mucho está cambiando el paisaje urbano de nuestros barrios de la margen izquierda del Duero como para seguir osando a afirmar este popular dicho. Y sobre todo, precisamente, el barrio de San Frontis, el entorno del antiguo convento de San Jerónimo y el barrio del Sepulcro. Basta con asomarse al mirador del Troncoso y dedicar unos minutos a contemplar y a hacer memoria comparada con el pasado más reciente.

            La ciudad de Zamora ha vivido secularmente a espaldas de la margen izquierda del Duero, considerando el río las más de las veces como una barrera natural en ocasiones insalvable. Muestra de ello es la ausencia de prácticamente todas las dotaciones comunitarias propias de una ciudad más allá de las religiosas. Ni un centro de salud, ni un mercado, ni un pabellón polideportivo, ni un instituto. La ciudad en su conjunto necesita ahora replantearse esta circunstancia, tarea que el nuevo PGOU deberá abordar con especial cuidado y dedicación.

            En cambio, a pesar de esta posición en el vagón de cola, en los últimos ocho o diez años los barrios del sur de la ciudad han experimentado un crecimiento sobresaliente que no ha puesto término a pesar de la actual crisis económica y del consiguiente parón de la construcción. Han proliferado nuevas promociones de viviendas en las proximidades del cementerio, el núcleo del barrio de Pinilla, el alto de San Frontis y el entorno de San Jerónimo y el Sepulcro. En la actualidad, tal como manifiestan sus grúas, media docena de estos edificios de viviendas se encuentran en pleno proceso de construcción. El sur de nuestra ciudad crece hoy en viviendas y en población, seguramente más impulsado por las circunstancias económicas más favorables para la adquisición de una vivienda que por otras razones. Con este crecimiento el tejido urbano de la ciudad se va completando, aumentando en densidad de población, pero a la vez generando vacíos urbanos y descompensaciones en el paisaje.

            Las antiguas zonas de labor agrícola en San Frontis y San Jerónimo están dando paso a la edificación de viviendas que transforman este paisaje de forma realmente agresiva. Y no es así por el mero hecho de construir, sino por la forma en que se está haciendo. Baste atender a la tipología edificatoria de la zona para entender que tradicionalmente en estos barrios se han levantado casas unifamiliares de, a lo sumo, dos plantas. Por ello es incongruente la construcción en este lugar de bloques de viviendas que plantean volumetrías comparativamente descomunales, que elevan excesivamente en altura sus cubiertas, que desarrollan una tipología edificatoria en nada acorde con la ordinaria en estos barrios y que rompen, en suma, la coherencia del paisaje urbano en el sur de la ciudad.

           En la margen izquierda de Zamora el Plan de Ordenación Urbana prevé la consolidación de espacios para la edificación con las unidades urbanas ‘San Frontis-San Francisco’ y ‘San Jerónimo-Pinilla-Cementerio’, reservando dos grandes espacios para el parque de San Francisco y su ampliación en las proximidades del antiguo convento. Preserva también un sector del suelo actualmente dedicado a la labranza con la declaración de Entorno de Protección BIC ‘Vía de la Plata’, además de otorgar la protección estructural tipo A al espacio del antiguo convento de San Jerónimo. Aún la materialización de un parque arqueológico en este último está por definir, en gran medida en función de los hallazgos arqueológicos que puedan sumarse a las ruinas ya conocidas. Lo cierto es que reservar zonas verdes en esta margen de la ciudad es una exigencia de la dinámica de su propia evolución urbana, así como priorizar la tipología edificatoria coherente con su pasado, que no es otra que las casas bajas y no los bloques de viviendas. La razón es una: consolidar la identidad propia de los barrios de la margen izquierda.

Rafael Ángel García Lozano


 
 
 
 
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