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Buenos días y buena suerte (3.03.10)
Viejo Puente sobre el Duero
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Se dice de la Justicia que si no es rápida ya no es Justicia porque la causa que se quiere juzgar ya se ha desvirtuado con el tiempo. Todo ha cambiado. Con las obras públicas que anuncian los políticos sucede algo muy diferente ya que desde que se anuncian hasta que se llevan a cabo pueden pasar años y parece que no ocurre nada. Será que el ciudadano cree tan poco en las promesas de los políticos que no hace caso a sus anuncios y considera que entre lo que se dice y lo que se hace siempre hay un largo trecho medido en años Y como el político lo sabe, no le importa anunciar la misma obra muchas veces, colocar varias veces la primera piedra y festejar el inicio de lo prometido como si no hubiera pasado nada. El ciudadano traga con todo, al menos aquí en Zamora.
Es lo que ha ocurrido con la inauguración de las obras del prometido puente nuevo en la zona de Olivares; han pasado casi diez años desde que se inició el proceso por Antonio Vázquez y hora sus nuevos compañeros de partido, con la Alcaldesa al frente, se atreven a anunciar la inauguración como si aquí no hubiese pasado nada. Hasta estuvo a punto de venir al acto de inauguración el mismísimo presidente de la Junta. Quiero pensar que a cualquier ciudadano normal le daría vergüenza inaugurar algo que lleva tanto tiempo prometiendo y en todo caso empezaría a hacer la obra calladamente, sin montar una carpa para invitados ni ofrecer aperitivos ni hacer discursos triunfadores.
Aunque el puente todavía no se ha hecho ya se lo están repartiendo y resulta que según el Sr. Mateos de ADEIZA un 30 % es suyo y el resto del PP. Yo creía que el puente lo pagábamos todos los ciudadanos y que la iniciativa de colocarlo aguas abajo en Olivares nació de un colectivo ciudadano que convenció a la mayoría de que era el lugar correcto. En cuanto al puente en sí mismo, bienvenido sea aunque no pasará a la historia por ser un puente atractivo, ni una joya de la arquitectura como lo ha calificado sospechosamente algún medio de comunicación. Cumplirá con su función, como lugar de paso sobre un río, pero lo que dijo el ingeniero Manterola, con el beneplácito de alguno de los propietarios del puente, de que se parecerá al viejo puente románico es una paletada impresionante. La ingeniería ya permite hacer puentes que además de cumplir su función, son emblema de modernidad para la ciudad que los acoge, ya sea por su diseño de vanguardia, sus materiales novedosos y sus perfiles atrevidos. Son una escultura dentro de la ciudad. Pero aquí siempre nos gusta mirar hacia atrás porque nos da seguridad; mirar hacia delante supone asumir riesgos. Ahora pidamos a la divinidad que proteja al puente y que se acabe en plazos más o menos normales porque parece que está gafado. Y a esas lumbreras que tanto le gusta el parecido románico del nuevo puente podrían procesionar descalzos, en señal de penitencia, en alguna de las cofradías zamoranas para salvarlo de cualquier maleficio. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego
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