Siempre se ha dicho que la ignorancia no tiene límites y eso he sentido al leer el escrito de D. Feliciano Fernández, concejal de Urbanismo y Medio Ambiente de nuestro Ayuntamiento titulado La tozuda realidad del urbanismo publicado en El Correo-La Opinión de Zamora el pasado 22 de febrero, donde hace referencia al Foro Ciudadano de Zamora. Toda su visión de la ciudad es mirando hacia atrás, no en su recuerdo infantil, siempre respetable, sino basado en un crecimiento desarrollista, ya fracasado, que ha actuado sobre la ciudad y su entorno como ha querido, que no ha respetado casi nada y para mejor muestra basta con mirar la ciudad nueva: Peña Trevinca y su entorno, Puerta Nueva, alturas desorbitadas en Las Tres Cruces, tajo de Cardinal Cisneros, Urbanización Siglo XXI, así como muchos ejemplos que cita en su artículo, que pertenecen a otra época. Así ocurre que se está convirtiendo el concejal en una estatua de sal de tanto mirar atrás, es decir, a modelos del pasado. También es cierto que escribe para un público fácil, con mensajes de futuro y desarrollo que dejan tranquilos a mucha gente. Se llevan usando estos términos durante años en esta ciudad y resulta que estamos en el mismo sitio.
Le voy a hablar de dos arquitectos mundialmente reconocidos que conocen la ciudad y reflexionan sobre su futuro: Richard Rogers y Thomas Herzog. Porque las cosas están cambiando, D. Feliciano, y esa condición de prospección la debería tener un buen político ¡Pero por qué engañarnos y ser tan educados! Todos sabemos a quien sirve Vd., que esto del PGOU tiene su historia, sus actores, ocultos y menos ocultos. Vd. es un peón en toda esta historia por mucho que quiera envolverla en bonitas palabras.
Ya nadie entiende, salvo D. Feliciano, que la planificación de la ciudad responda sólo a mandatos del mercado sino,
esencialmente, a consideraciones medioambientales y sociales que permitan construir ciudades más sanas, abiertas y equitativas, pensando no sólo en los habitantes actuales sino futuros. Siguiendo esta línea básica, nosotros nunca nos hemos opuesto a que Zamora tenga los polígonos industriales que necesite ¡desarrollo D. Feliciano! ni a un CyLog sino a que se ubiquen en los mejores terrenos agrícolas del entorno de la ciudad, precisamente explotados por jóvenes agricultores, además de la sospecha no cerrada de por qué se abandonó el Polígono de los Llanos. Y nadie se opuso al polígono de La Hiniesta.
Richard Rogers, en su libro Ciudades para un pequeño planeta, “propone un urbanismo compacto y entretejido en el que la función única y el predominio del automóvil desaparezcan, donde los espacios públicos equilibrados funcionen a favor del peatón y de la vida comunitaria. Esta ciudad compacta crece alrededor de centros urbanos con actividad mixta, constituyéndose en focos en torno a los que crecen los barrios con parques y espacios públicos, donde se realiza toda una variedad de actividades públicas y privadas. Así, la ciudad constituye una red de barrios equilibrados, conectados por sistemas de transporte público de tipo ecológico”.
La actual Ley del Suelo manifiesta que “el crecimiento urbano sigue siendo necesario, pero hoy parece asimismo claro que el urbanismo debe responder a los requerimientos de un desarrollo sostenible, minimizando el impacto de aquel crecimiento y apostando por la regeneración de la ciudad existente. La Unión Europea insiste claramente en ello, por ejemplo en la Estrategia Territorial Europea o en la más reciente Comunicación de la Comisión sobre una Estrategia Temática para el Medio Ambiente Urbano, para lo que propone un modelo de ciudad compacta y advierte de los graves inconvenientes de la urbanización dispersa o desordenada: impacto ambiental, segregación social e ineficiencia económica por los elevados costes energéticos, de construcción y mantenimiento de infraestructuras y de prestación de los servicios públicos”.
Ya sé que para D. Feliciano estos pensamientos son demasiado largos y teóricos pero las cosas, en el mundo, van por ese camino aunque no quiera verlo y se sienta tranquilo porque le jalean muchos constructores y empresarios locales, de mirada corta interesada, además de sus compañeros de partido ¡Zamora es diferente! Y añado: así nos va. Por eso se quiere aprobar un PGOU que va contra toda esa forma de planificar la ciudad: en lugar de concentrarla, la expandimos; en lugar de abaratar costes municipales, los desbordamos; en lugar de crear conexión social, la rompemos; en lugar de proteger espacios agrícolas de calidad, los hormigonamos ¡Viva la republica de Zamora libre e independiente en la ignorancia!
Para estos arquitectos, el concepto de ciudad sostenible “debe responder a determinados objetivos sociales, medioambientales, políticos y culturales, así como físicos y económicos. Se trata de un organismo dinámico tan complejo como la propia sociedad, y lo suficientemente sensible como para reaccionar debidamente ante los cambios. La ciudad sostenible es una ciudad con múltiples facetas:
- Una ciudad justa, donde la justicia, los alimentos, el cobijo, la educación, la sanidad y las posibilidades se distribuyan debidamente y todos sus habitantes se sientan partícipes de su gobierno.
- Una ciudad bella, donde el arte, la arquitectura y el paisaje fomenten la imaginación y renueven el espíritu.
- Una ciudad creativa, donde la amplitud de miras y la experimentación movilicen todo el potencial de sus recursos humanos y permita una más rápida capacidad de respuesta ante los cambios.
- Una ciudad ecológica, que minimice su impacto ecológico, donde la relación entre espacio construido y paisaje sea equilibrada, y las infraestructuras utilicen los recursos de manera segura y eficiente.
- Una ciudad que favorezca el contacto, donde el espacio público induzca a la vida comunitaria y a la movilidad de sus habitantes, y la información se intercambie tanto de manera personal como informal
- Una ciudad compacta y policéntrica, que proteja el campo de alrededor, centre e integre a las comunidades en el seno de vecindarios y optimice su proximidad.
- Una ciudad diversa, donde el grado de diversidad de actividades solapadas anime, inspire y promueva una comunidad humana vital y dinámica”.
Lo siento D. Feliciano, pero volvemos otra vez a las ideas, de personas que saben mucho de urbanismo responsable, que hacen proyectos reales, que no son unos visionarios y que piensan en los ciudadanos, en todos, no en los amigos solamente. Y por favor, no se ralle más repitiendo siempre lo mismo. Nosotros también queremos desarrollo para la ciudad, los polígonos que sean necesarios, que consolidemos población y los jóvenes no se vayan y que la ciudad crezca urbanísticamente pero de otra manera, más mirando al futuro que a un pasado plagado de intereses. Y no le quepa duda de que se puede hacer de otra manera. La pena es que muchos ciudadanos, en estos temas, miran para otro lado aunque después se quejen amargamente en los cafés.
Antonio Gallego
Portavoz del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 24 de febrero de 2011