Falsas apariencias

 
 
        Las que hemos visto estos días en nuestros políticos en los diferentes actos y encuentros en Barcelona como consecuencia de los horribles actos de terrorismo allí ocurridos que han dejado tanta muerte y dolor en la población. Bastaba con mirar sus caras y ver la frialdad que rodeaba los encuentros oficiales. Cuando terminaban los actos cada uno a su casa o junto a su clan. Hay una intención clara por ambos lados de mostrar colaboración institucional ya que si alguna parte la rompe puede tener consecuencias en el "process" desde el punto de la ciudadanía.

La misma presencia de las máximas autoridades del Estado ha tenido claramente una intencionalidad de no dejar presidir esos actos sólo a las autoridades catalanas. Con ello no quiero decir que no sintieran verdadera pena y dolor por lo sucedido, pero también que existía una estrategia política en cada una de las partes.

Alguien puede pensar que con tantas imágenes y declaraciones de unidad yFalsas apariencias colaboración todo se puede reconducir aún en Cataluña. Personalmente creo que las distancias ya son abismales entre el gobierno del Estado y la Generalitat. No se puede pedir que ocurra un milagro cuando han pasado años sin encontrar un mínimo punto de acuerdo. Ya hay demasiadas declaraciones, actuaciones y desencuentros para encontrar una solución. Sólo queda que llegue el encontronazo que no sólo será institucional sino ciudadano. La sociedad catalana quedará fracturada. Los independentistas tienen claro lo que quieren y buscan. El resto de la sociedad catalana no se expresa con claridad ni se ha formado un frente visible que defienda su postura. Los primeros buscan un nuevo Estado, los segundos no defienden al Estado actual con fuerza ni los partidos no independentistas saben aglutinarlos. Posiblemente el español no ha sentido nunca en profundidad a su patria. La historia así lo demuestra y los años largos de la dictadura ahondaron esta realidad. Es más fácil que alguien levante una bandera de su Comunidad que una española.

Con una situación tan frágil, en cualquier momento puede saltar la chispa y volver a la cruda realidad. El presidente Puigdemond ignora cuando puede la colaboración de los cuerpos de seguridad del Estado con los Mossos d'Escuadra y la Policía Urbana de Barcelona; en la reciente reunión de la mesa de evaluación terrorista ya ha surgido la discrepancia sobre si la operación terrorista está o no cerrada; el consejero del Interior catalán separa las victimas catalanas de las españolas; no es seguro que los partidos catalanes asistan a la Mesa del Pacto Antiterrorista, etc. Como me decía hace unos días un amigo que había pasado unos días en Tarragona, muchos catalanes ya se han ido mentalmente de España. ¿Se pondrán recuperar? Será muy difícil.

Por otro lado, parece que algunas encuestas avisan que a muchos españoles no les preocupa demasiado el problema catalán. Lo que muchos ignoran, debido a este analfabetismo que nos invade, es que de lo que ocurra el 1-O y de cómo se gestione condicionará el futuro de España.

Muchos ya estamos cansados de este largo proceso, de lo mal que se han hecho las cosas por ambos lados y de la falta de políticos de nivel, hombres de Estado, que hayan puesto cordura, perspectiva y visión amplia a lo que allí sucedía. Ha existido demasiada verborrea política no sólo por el partido que nos gobierna sino por toda la oposición. Se han acercado al problema con tactismo y no con visión de Estado.

Como siempre que existen grandes problemas todos somos un poco culpables, aunque no tengamos la misma responsabilidad. Parece que ya solo nos queda mirar y ver qué pasa.


Antonio Gallego
Miembro del FCZ


 
 
 
 
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