SADAM HUSSEIN
 
 

 

Inmediatamente antes de acabar 2006, como si de una muestra de la inminencia y premura de cierto tipo de eficacia se tratara, moría Sadam Hussein el 30 de diciembre en la horca. Algunos no tenemos nada claro que fuera realmente éste el que caía al vacío suspendido de una soga, y no uno de sus no pocos dobles. Guerras, masacres e invasiones de uno y otro lado se convertían a la vez en la causa y justificación de la muerte de un hombre, tirano, dictador y sanguinario, pero hombre. La Unión Europea, la Iglesia Católica, ciertos partidos políticos y algunos países e instituciones más sentenciaban bien alto y claro su no conformidad con el asesinato del ex-mandatario iraquí, o cualquier persona, bajo la denominación de pena de muerte. A veces uno se rebela contra la condición humana que se muestra tan confiada en sus instituciones, y comprueba que a pesar de todo sigue recurriendo para ciertas cosas a su vena irracional y prehistórica, casi troglodita.

Está claro que con la condena a muerte de Hussein no se resuelve casi nada. En Iraq seguirá sonando cada mañana el estallido de un nuevo coche-bomba, atronarán los disparos cruzados de lado a lado de la calle entre chiíes y suníes, y los soldados estadounidenses seguirán cumpliendo órdenes de sus superiores, seguros todos ellos de ser los salvadores del mundo.

Pero con la muerte de Sadam queda bien clara otra cosa, a pesar de lo que en esta sociedad española tan pluralísima y tolerante nuestra nos quieren hacer creer. Queda bien claro que no todas las religiones son iguales. Con la muerte de Hussein el Islam, junto con EE.UU., colman sus ansias de venganza. Eso veíamos en los rostros de multitudes, la venganza de un país islámico sobre su dictador, la condena a muerte de las leyes islámicas que rigen un país islámico. Una vez más comprobamos que, en el Islam, la religión no se separa que la política ni en el Sistema Judicial. Ellos, por su parte, afirmaban que la justicia divina había caído sobre Sadam. ¡Pobre Allá!. Como siempre, metiéndolo -o metiéndose- en todo.

Para qué seguir... Oye Fulanito, ¡dicen que todas las religiones son iguales! ¡De eso nada! Afortunadamente a los cristianos se nos habla de amor, amor al prójimo, a todos los prójimos. Afortunadamente la Unión Europea, también España, que algo sigue teniendo de cristiana incluso culturalmente, -aunque se niegue desde arriba y en los proyectos de constitución europea- ha dicho no a la pena de muerte de alguien, aunque ese alguien fuera Sadam Hussein. Afortunadamente, no todas las religiones son iguales.

Rafael Ángel García Lozano


 
 
 
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