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(1) Porque he nacido, me he criado, vivo, he procreado en
casa de adobe y en ella espero morir, si no acabo en una
Residencia; porque amo estas besanas, estos soles, estas
escarchas, estas barbecheras y sembrados; porque al cruzar,
“desde Zamora a Palencia por esta Tierra de Campos,
los que son campos de tierra”, veo como el tapial
se desmorona, como ni un juego de niños alegra la
soledad de los cuatro viejos de cada aldea, por eso quiero
lanzar una queja y un grito de auxilio, que quiere ser de
esperanza.
No me resigno, no podemos dejar morir a los pueblos, a una
provincia que tiene mucho que conservar y posibilidades
de vida.
Desprecio en esta ocasión la prosa “concebida
como un lujo cultural por los neutrales, que lavándose
las manos, se desentienden y evaden”. Quiero
que mis palabras, quizá torpes o duras, “sean
un arma cargada de futuro con las que apunto al pecho”
de esta sociedad zamorana acomodaticia, quejumbrosa, adormecida.
No voy a rebuscar tropos inéditos sobre esta Castilla.
Además: ¿qué se le puede ocurrir a
un terruñero que no hayan glosado ya Azorín,
Machado, Unamuno o Gerardo Diego?, ¿qué sobre
Zamora que no hayan sentido ya Waldo Santos, Tundidor o
Claudio Rodríguez.........?.
Sólo intentaré, en esta serie de artículos,
que la herramienta del lenguaje me sirva, procurando concisión,
para esbozar la situación y sugerir los remedios.
DEMOGRAFÍA: No voy a copiar, no voy a abrumar con
censos y estadísticas. Basten unas pinceladas: Quintanilla
del Olmo, 58 h., 55 pensionistas; el último nacimiento
hace 26 años. En Prado, ¡oh milagro!, quedan
tres adolescentes, hermanas, y un niño de 4 años.
San Martín de Valderaduey, a punto de cerrar. Ahora
en el invierno no sé si dormirán cuarenta
personas en ese pueblo. Ni un niño. En Villárdiga
quedan dos, niño y niña.
En Villalpando el promedio de nacimientos es de 10 a 14
al año. Defunciones unas treinta. ¡Menos mal
están regresando emigrantes jubilados, aunque sea
a temporadas!. ¡Y se están asentando inmigrantes
Búlgaros e hispano-americanos!. Treinta y cuatro
hay ya censados para trabajar en la ganadería, en
el servicio doméstico y en la hostelería.
También están “echando el hato”
para acá, familias de los pueblos próximos.
No sé si aún así se frenará
la caída del censo.
Contundentes las cifras. Desolador panorama, cual primavera
sin lluvia, pues estos datos de “Campos-Pan”
se pueden trasladar, con tan negra intensidad a Sayago,
Aliste, Sanabria o La Guareña; incluso a los feraces
Valles de Benavente.
Pero no desesperemos. En próximos capítulos
intentaremos abrir la puerta a la esperanza.
(2)
Quiere ser nuestra pluma reja que, cada semana, abra surcos
de esperanza sobre la besana en adil del progreso zamorano.
Ello desde el semanario de la ciudad, vega fértil,
oasis de empuje, en un rincón de la desolada provincia.
Esbocemos en síntesis la situación.
RECURSOS ECONÓMICOS. Siendo la agricultura y ganadería
la principal actividad productiva de la provincia: los clásicos
cereales, ovino (primera productora nacional en leche de
oveja), bovino (en regresión el de leche, no así
el extensivo y el engorde de novillos), porcino de cría,
remolacha (¡veremos qué pasa tras las bajadas
en ciernes!), maíz y vino, no está aún
desarrollado todo su potencial. En ese futuro de una agricultura
moderna, adaptada al mercado, los valles de Benavente tienen
mucho que aportar.
El sector servicios ocuparía el segundo lugar, también
con posibilidades de un mayor desarrollo.
Las pensiones suponen una aportación importante a
la renta per cápita provincial. El número
de preceptores es superior al de cotizantes a la Seguridad
Social. Dado el, ancestralmente necesario, espíritu
de ahorro de nuestras gentes, sobre todo las rurales, aún
de las pensiones ahorran; lo que nos hace ser exportadores
de dinero para prestar en provincias más inversoras.
SITUACIÓN SOCIO-LABORAL, EDUCATIVA Y SANITARIA. Como
ocurre en todo el país hay oferta de trabajo que
ni es demanda, ni cubierta por los nativos. Me refiero a
los trabajos manuales, a los profesionales de los oficios,
por ej., en la construcción, desde oficiales a peones,
encofrados, ferrallistas, soladores, etc.; en el transporte
(¡menuda demanda hay de chóferes!). Y no digamos
en la ganadería y servicio doméstico.
Otra cosa es la apetencia por “las colocaciones”:
funcionarios de las distintas administraciones, empleados
de banca o de la Diputación. Aquí la demanda
es de veinte aspirantes a cada puesto.
La atención educativa en Infantil, Primaria, Secundaria
y Medias, está muy bien atendida, como en todo el
Estado. Son abundantes los recursos humanos y económicos.
La “ratio” en el medio rural ronda los 10 alumnos
por Maestro. El transporte y Comedores Escolares eficientes.
La demanda universitaria está razonablemente atendida,
aunque habría que dotar al “Campus” de
más especialidades; si bien es necesario derivar
al alumnado afectado de titulitis en licenciaturas o graduaturas,
sobre todo de letras, más sus padres que ellos, a
formarse como profesionales de los oficios, incluidas las
nuevas tecnologías. Más positivo individual
y socialmente sería que empeñarse como eternos
opositores de la plaza inalcanzable.
La Sanidad en el medio rural presenta deficiencias. ¡Cómo
en cada pueblo queda tan poca gente el Médico de
cabecera pasa consulta una vez a la semana! Dado que la
mayoría son mayores, cada triqui traque han de desplazarse
al Centro Comarcal.
Dotar de un moderno Hospital a Benavente que atienda desde
Sanabria a Villalpando es tarea urgente.
Echamos la cerradera a este sintético capítulo.
Abriremos corte en el siguiente proponiendo ideas revitalizantes.
A.
MODROÑO ALONSO
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora,
25 de enero de 2007
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