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¡Cómo hablan los políticos, y “los
agentes sociales” del problema de la despoblación
rural...! Y todos viven en la ciudad...!.: Presidentes,
Gerentes, Directivos de Asociaciones de Desarrollo Rural,
alcaldes, concejales de pueblos, viven en la ciudad. Dueños
de casas para turismo rural, rehabilitadas con dineros Leader,
viven en la ciudad. ¡Eso sí!: todos coinciden
en la gravedad del problema poblacional del agro.
Ni los fondos europeos para desarrollo, mal gestionados
por los “ADRIS” de turno, ni los de la PAC,
han resuelto la sangría. Con la reforma actual se
ha perdido una ocasión, se incumple la filosofía
de los legisladores: mantener las rentas agrarias y con
ellas vivos los pueblos.
Cuando existe un tumor, se emplea la cirugía; pero
aquí nadie se atreve a meter el bisturí de
unas justas medidas políticas: RESERVAR, O AL MENOS
PRIMAR, CON ESOS DINEROS A LOS AGRICULTORES A TÍTULO
PRINCIPAL, a los que vivan en los pueblos, coticen a la
Seguridad Social Agraria, sus ingresos familiares anotados
en el IRPF, procedan de agricultura y ganadería.
Poner un tope, o un fuerte recorte en las percepciones altas,
para primar una agricultura familiar bien dimensionada.
Lo que no genera beneficio social es la pasta gansa que
perciben, y van a seguir percibiendo gentes que viven de
otra cosa, por el solo hecho de poseer tierras, que no labran:
“los derechos del pago único”.
¡No!, no hablamos de expropiación, siempre
habría agricultores dispuestos a la compra, sobre
todo si las tierras tuvieran el precio que se corresponde
con la rentabilidad, no el artificial consecuencia de tanto
dinero negro como se está invirtiendo en su compra
, o al arriendo, no a los desorbitados precios actuales.
Si bien es cierto se están dando parcelas gratis
a cultivar cobrando el amo las ayudas de la PAC.
El agricultor sigue siendo necesario como productor de alimentos.
Pero, como pocos producimos mucho, que en el mundo opulento
sobra, no así en el conjunto del planeta, (¡cómo
podríamos hacer llegar lo que nos sobra a los hambrientos!),
los agricultores, los habitantes del mundo rural tenemos
un imprescindible nuevo cometido: SER JARDINEROS DE LA NATURALEZA.
En el año 94 cuando, en fines de semana, con nuestros
hijos entonces estudiantes reforestamos (digo “re”
porque esos pobres terrenos fueron monte hasta hace cien
o doscientos años) la primera parcela en el Raso,
alguien, muy listo, me preguntó: -¿y qué
dan los pinos? Rápido le contesté: -¡Oxigeno!,
¿te parece poco? (Esplendorosos los almendros con
el pinar al fondo).
Unas cuantas pequeñas aldeas, en las que no hay pastores,
por ejemplo, tienen fecha de caducidad. En esta Comarca
al aspecto más penoso lo presenta San Martín
de Valderaduey: 14 casas abiertas con dos habitantes mayores
de promedio, (¡además uno hincha acérrimo
del Barcelona!). Un carro desvencijado con la lanza al cielo,
entre tapiales arroñados llora su recuerdo de antiguos
trajines en el alegre y poblado caserío.
Algo van a quitar los de Bruselas del sobre blanco, el de,
en parte, la pasta gansa, para el sobre verde, el de las
medidas agro-ambientales. Aplicarlo a forestar, generaría
puestos de trabajo que, algunos habitantes podrían
fijar en esos pueblos vacíos, y salud para el planeta.
Que no sean los cementerios los únicos lugares poblados.
Agapito
Modroño
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora,
26 de enero de 2007
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