Apostar por Zamora
 
 

 

MIGUEL MERCHAN
Profesor de la Universidad de Salamanca y candidato a Rector.
MIGUEL MERCHAN


No parece existir en nuestro entorno geográfico una ciudad más preocupada por su proyección y su futuro. Con más o menos recursos, con más o menos ayuda, los ciudadanos de Zamora quieren para su ciudad y para sus gentes –y luchan por ello- un futuro mejor y la posibilidad de disponer de la ocasión de extender su horizonte, de crecer y de encontrar el puesto que se merecen en Castilla y León, en España y en el mundo. Es en este punto en el que interviene la Universidad: una institución que es capaz de cambiar la cara de las ciudades, de repoblar lo despoblado y de generar ilusión por el futuro en la ciudadanía. Los universitarios que piensan que su misión está restringida a las aulas pueden equivocarse por completo. Nosotros generamos y somos capaces de generar mucho más que buenos profesionales y no es buena nuestra tendencia de encerrarnos en el estudio. No lo es, no es buena, porque tenemos una responsabilidad con la sociedad que nos sostiene; no lo es porque tenemos la posibilidad y la responsabilidad de cambiar en positivo la sociedad que nos rodea; no lo es, en definitiva, porque nuestras metas como universitarios nunca deben divergir de las que tenemos como ciudadanos.
El Campus Viriato es un magnífico logro ciudadano y universitario. Tenemos 2.400 alumnos, unas instalaciones modernas, un índice de empleo a tres y cinco años envidiable para nuestros graduados y una ciudad que quiere universidad. A pesar de ello, todos sentimos que no se han explotado las posibilidades de forma suficiente. Muchos quisiéramos que se buscaran más sinergias entre la ciudad y su universidad, más dinámica cultural e intelectual y, sobre todo, un panorama futuro libre de incertidumbres. Las enseñanzas técnicas, las relaciones laborales y la escuela de magisterio, y desde luego la formación en enfermería, configuran un panorama que debe cambiar frente al proceso de construcción del espacio europeo de enseñanza superior. Sin embargo, hay algunas luces de alarma encendidas. Se escribe y se comenta que será necesario disponer de un 50% de doctores por titulación, se habla de extinguir el cuerpo de profesores titulares de escuela universitaria y se acompaña de un planteamiento restrictivo de los postgrados. ¿Qué se puede hacer? Debemos adoptar claramente una posición de defensa activa de nuestros títulos y de nuestros profesores, que no se base ni en planteamientos excesivamente prudentes de porvenir oscuro ni en planteamientos excesivamente imaginativos, igualmente ineficaces. Las soluciones deben ser las que nos permitan elevar el nivel de competitividad de los estudios a cualquier precio, teniendo en cuenta que el campus Viriato y los restantes de la USAL forman un todo único. Sólo desde esta base podremos afrontar el muy serio reto que se avecina. Hay que lograr extender los niveles de postgrado desde los núcleos con investigación de calidad a todos los rincones cercanos o lejanos de la institución y hay que apoyar de forma decidida líneas nuevas de investigación que permitan generar a medio plazo postgrados propios en Zamora. Por último, debemos buscar un diálogo fluido con las instituciones locales porque es responsabilidad nuestra que las inquietudes y perspectivas de los ciudadanos tengan eco en el estudio.

 
 
 
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