CORSÉ
 
 

 

Nuestra muralla, la de Zamora, ha ido ganando notable relevancia y consideración entre la ciudadanía en los últimos años, aunque la historia y el Romancero siempre han dejado bien clara constancia de su entidad. Pero ya sabemos que por estos pagos se nos da muy bien eso de infravalorarnos, y desconocer y, en consecuencia, no valorar nuestros recursos y posibilidades. Así nos va. (Solución: empiecen por conocer nuestra historia). La labor de estudio e investigación de los historiadores y arquitectos, los trabajos de los gobiernos de distintas administraciones, la función divulgadora de los medios de comunicación y las políticas de liberación de la muralla se han sumado para dar con este logro que es de todos. Poco a poco la muralla recupera su esplendor tras años de olvido en las traseras de los patios y corrales de las casas que le fueron a adosadas a lo largo del tiempo.CORSÉ . Rafael Ángel García Lozano

Ahora bien, hoy, en 2007, estamos consintiendo, pocos metros más allá, lo mismo que queremos evitar. Y es que la mayoría de los últimos edificios levantados frente a la muralla rebasan, y con mucho, la cota máxima de ésta en los respectivos lugares. Edificios ahora mismo en avanzada construcción como el número 18 de la Avenida de la Feria (antiguo almacén de Álvaro de Castro), con cinco plantas, o los números 9 y 11 de la Ronda de la Feria (antiguas cocheras del parque móvil del ministerio), también con cinco plantas, se suman al solar que en estos días comienza a cimentarse en la Calle de la Vega 6, frente a San Martín de Abajo, que vaticina un despropósito parecido. Todos ellos, con su excesiva altura, ocultan la muralla, la tapan, le ponen un auténtico corsé. Precisamente lo que en una acera supone favores bancarios y millones al Ayuntamiento (a todos los zamoranos), justo en la otra acera de la calle se tolera y consiente sin problema alguno.

No nos valió con arrasar los niveles originales del terreno, prácticamente enterrando la iglesia de los Remedios o la ermita de la Vega, y ahora, con más sensibilidad, no caemos en la cuenta de que estamos asfixiando la muralla. Lamentablemente se repite la historia ya acontecida a mediados de los noventa en las huertas de Puerta Nueva. Entonces perdimos la oportunidad de un magnífico parque urbano respetuoso con la muralla, que en su interior podría haber acogido sin problema alguno el centro de salud. Con los edificios que allí se permitieron construir, de más de siete alturas, simplemente conseguimos poner una muralla a la muralla.

Está claro que las edificaciones que se construyen en estos espacios de ronda necesariamente tienen que ser respetuosas con la muralla que tienen enfrente, aquí y en todos los lugares del mundo. Es de sentido común, y principio básico de intervención en el entorno del patrimonio histórico. Nos sirven de buen antecedente las casas de dos alturas construidas en la finca de Las Vegas. En Olivares y el tramo Norte de la muralla quedan aún viejas casas bajas que serán futuros edificios. Solo de quienes nos gobiernan y gestionan nuestra ciudad y el PGOU es la responsabilidad de romper el corsé que ya oprime a nuestra muralla.

Rafael Ángel García Lozano

 
 
 
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