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¡Por fin! ya reconoce Vd. en sus ultimas declaraciones
a los medios de comunicación que la razón
principal por la cual el Equipo de Gobierno del Ayuntamiento
de Zamora ha revisado el Plan General de Ordenación
Urbana (PGOU) han sido las cuatro sentencias condenatorias
del Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León,
por las cuales se anula el Plan del 2001. Curiosamente esta
poderosa razón no aparece en la documentación
oficial del Plan, donde se repite machaconamente que ha
sido por necesidad de adaptarse al nuevo Reglamento de la
Junta de Castilla y León. Paradójicamente,
resulta que esas sentencias de anulación, pendientes
de su ejecución en que alguien, ya sea un ciudadano
corriente o los particulares que presentaron en su día
las denuncias lo pida, no ha servido para que se cumplan
los defectos de exposición pública que tuvo
el Plan del 2001, que originó la condena al Ayuntamiento
sino que se aprovecha para mejorar la calificación
urbanística en casi 2 millones de metros cuadrados.
No se extrañe el Alcalde que muchos zamoranos, para
entender todo esto, necesiten pensar mal a pesar de que
no tengamos pruebas para llevarlas a la fiscalía.
Los intereses deben ser otros.
Los argumentos que se han dado hasta ahora son todos falsos:
la necesidad de adaptación al Reglamento de Urbanismo
de la Junta de Castilla y León ya que se podría
haber realizado sin necesidad de recalificar suelo; la realidad
económica y social de la capital no se corresponde
en absoluto a esa necesidad ya que no crecemos en población
en la ciudad ni tenemos proyectos económicos importantes
a medio plazo que lo justifique; nadie ha solicitado al
Ayuntamiento esta ampliación, ni ciudadanos, ni organizaciones
empresariales, ni colegios profesionales ni incluso el propio
sector de la construcción; el momento elegido es
improcedente y perjudicial para la ciudad, a cinco meses
de las Elecciones Municipales. Salvo que los elegidos sean
ellos mismos, crean un grave problema al futuro Equipo de
Gobierno, que como ya han manifestado el resto de los partidos
políticos, no lo aceptan. Ello supondría un
perjuicio al sector de la construcción, tan importante
en la economía de la ciudad.
Nadie le pone en cuestión al Alcalde que siga gobernando
la ciudad hasta el último día de su mandato
pero no nos pida que entendamos esta decisión ¿Qué
perdería la ciudad si esta revisión se atrasase
cinco meses? Nada.
Todo ello lo perciben los ciudadanos, que desconfían
de la decisión tomada y que para entenderla, no les
queda más remedio que pensar que está hecha
para favorecer a intereses privados, que tienen que ser
compensados por anticipado, por el riesgo democrático,
si así lo deciden los ciudadanos, de que pueda entrar
otro Equipo de Gobierno en el Ayuntamiento. Pero es que,
además, entrando ya de lleno en los detalles, existen
muchas deficiencias en este Plan: el plazo de finalización
termina el 23 de marzo y no se ha habilitado un lugar apropiado
para su exposición ni ha sido explicado públicamente
como ya ocurrió en otras ocasiones; no ha contado
con la participación de colectivos sociales, profesionales
ni ciudadanos; las dotaciones comunitarias, es decir, aquellos
terrenos que se destinan a usos públicos, siguen
siendo escasas ni aumentan al mismo ritmo que las recalificaciones;
no se aporta un estudio económico y financiero actualizado
ni realista; existe la posibilidad de construir viviendas
o residenciales en zonas extremadamente sensibles, caso
del Bosque de Valorio o zonas inundables del Duero (curiosamente
en el propio Informe Ambiental que acompaña al Plan,
en su página 12, dice textualmente “Salvo el
bosque da Valorio y las riberas del Duero, no hay espacios
valiosos en el entorno inmediato de la Zamora urbana”);
inexplicablemente, se abandona el actual Polígono
Industrial de los Llanos, que tanto dinero ha costado en
su adecuación y consolidación, y se orienta
hacia otro lugar, sin justificación aparente ¿Qué
hay detrás de este cambio?, volvemos a la necesidad
de pensar mal; la ciudad se extiende peligrosamente cuando
su casco antiguo se queda vacío y languidece, con
el enorme coste público que genera esta extensión
a un Ayuntamiento con recursos tan escasos que tendremos
que pagar los ciudadanos.
En resumidas cuentas, son muchas las dudas y sospechas que
se tienen sobre este PGOU, por ello, desde muchos frentes
se está pidiendo al actual Equipo de Gobierno que
retire este Plan y que lo posponga hasta que tome posesión
la nueva Corporación Municipal, la que sea, la que
elijan los ciudadanos, y que se abra entonces un debate
real sobre el modelo de ciudad que queremos. Hasta la propia
candidata del Partido Popular a la alcaldía ha manifestado
que tiene su propio modelo, que no tiene porqué coincidir
con lo que ahora se pretende ¿También quieren
hipotecar hasta a su propia candidata? No se entiende nada.
Pienso que es la primera vez que en Zamora ha existido un
interés por lo que supone la aprobación de
un Plan General de Ordenación Urbana para la ciudad.
Hasta ahora sólo se preocupaban aquellos que tenían
intereses concretos y con ello, todos hemos cometido un
importante error, especialmente los Partidos Políticos
que permitieron que el Plan del 2001 fuese aprobado y no
se diesen cuenta del fragante incumplimiento legal que se
cometía al recalificar una gran cantidad de suelo
sin hacer exposición pública, que impidió
hacer alegaciones, que fue la causa que originó su
anulación posterior. Pero nunca es tarde para que
el ciudadano tome conciencia de su ciudad, aunque los errores
en construcción y urbanismo se tardan en borrar muchos
años.
Antonio
Gallego
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
24
de febrero de 2007
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