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Los Con el nuevo PGOU en estado de parón ante la
inminencia de las elecciones, todos los partidos políticos
municipales lo convierten ahora en una de las principales
bazas de su campaña electoral. Gobierne quien gobierne
a partir del 27 de mayo tendrá la responsabilidad
de dar a luz un Plan adecuado a nuestra ciudad, oportuno
y sobre todo racional.
Quizá uno de los aspectos más controvertidos
de esta revisión del PGOU es que abre la puerta a
la urbanización relativamente indiscriminada de zonas
periféricas de la ciudad. Mucho se ha criticado la
intención de urbanizar el entorno más inmediato
de Valorio o zonas susceptibles de inundación en
la margen izquierda del Duero, pero quizá no tanto
el modo de hacerlo, en urbanizaciones de viviendas unifamiliares.
Pues bien, es absolutamente necesario extremar la cautela
precisamente ante este fenómeno de las urbanizaciones,
que se está colando e imponiendo casi imperceptiblemente.
La
moda de las urbanizaciones nos llegó de la mano del
modelo anglosajón de ciudad,
que no es otro que la ciudad dispersa, difusa, con un centro
casi testimonial, formada como suma de viviendas extendidas
en el espacio y nada en altura. Justo todo lo contrario
de nuestro modelo mediterráneo de ciudad, un modelo
compacto, con centro real y vital, aglutinante de la población
y los servicios, y sobre todo basado en el encuentro, del
que la plaza es paradigma. La moda de las urbanizaciones
invade también Zamora. Y lo que consigue es romper
la ciudad como núcleo, dispersarla, abrir fracturas
y vacíos interiores que desconectan la ciudad y la
fragmentan en partes. Y con ello vienen sus consecuencias
de mayor coste económico en la creación y
mantenimiento de redes de abastecimiento, saneamiento y
servicios urbanos (una urbanización en nuestra ciudad
está utilizando descaradamente para anunciarse en
los medios de comunicación el verídico argumento
de que el Ayuntamiento corre con los gastos y servicios),
además de los consiguientes solares vacíos
en el casco urbano.
Desde
las teorías urbanas y de Ordenación del Territorio
nada hay más contradictorio con nuestro modelo compacto
de ciudad que las urbanizaciones. Y en Zamora se hacen ciertamente
preocupantes al constatar que gran parte del volumen de
viviendas previstas en el nuevo PGOU se construirán
de esta forma. Aún estamos a tiempo de definir la
ciudad.
Rafael
Ángel García Lozano
Zamora,
25 de abril de 2007
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