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Rondando un año del final
de las obras de renovación de Santa Clara, y en plena
ejecución de las de San Torcuato, nuestra principal
calle peatonal reclama la inmediata intervención
en tres de sus más singulares elementos del patrimonio
arquitectónico: la iglesia de Santiago del Burgo,
la casona de los Marqueses de Cardeñosa y el edificio
García Casado. 
La
adecuación de las inmediaciones de Santiago del Burgo
ha logrado devolver al templo su esbeltez como conjunto,
a la vez de desenterrarlo definitivamente de un entorno
inmediato que prácticamente lo sepultaba. Con todo,
aún está a la espera de la profunda rehabilitación
-hacia la que ya ha dado sus primeros pasos- que se encargue
a conciencia de su castigada torre y sus muros, lo libere
del cableado, y le devuelva los 80 centímetros que
permanecen escondidos bajo su actual entarimado. Seguramente
tendremos sorpresas.
Otra
cuestión es la casa de los Marqueses de Cardeñosa
(Santa Clara número 1). El edificio que acogió
en su momento los comercios Siro Gay, Almacenes Santa Clara
y, hasta fechas recientes, el quiosco Carmen, fue construido
en la segunda mitad del siglo XVII, lo que le hace ser el
inmueble más antiguo de esta calle. Su abandono absoluto
y su pésimo estado de conservación han reducido
prácticamente a mera cartelera municipal lo que es
una de las joyas arquitectónicas de Santa Clara.
Relevancia arquitectónica no le falta a un edificio
que conserva no sólo su fachada, sino también
prácticamente toda su estructura interior y un magnífico
patio porticado. Se hace, por tanto, urgente una intervención
integral en este edificio que, considerando su valor singular
y su aportación al conjunto de la propia calle, recupere
su cuerpo inferior y devuelva la vida a esta notable casona.
Finalmente,
el edificio García Casado. Aunque habitadas sus viviendas,
los bajos comerciales vacíos desde principios de
los años 90 están contribuyendo a la degradación
de uno de los inmuebles ciertamente significativos de nuestra
ciudad, tanto por su porte como por su privilegiada ubicación
en la confluencia de Santa Clara y San Torcuato. La anterior
corporación municipal, a la búsqueda de un
edificio cercano a la Casa de las Panaderas donde ampliar
sus dependencias, quizá no contempló esta
posibilidad. Sería, sin duda, una oportunidad para
dignificar este edificio y lograr a la vez espacios municipales
sobradamente nobles. A pesar de ello, el edificio García
Casado merece y necesita recuperar casi con premura la actividad
en sus bajos, actividad digna de su condición, que
detenga su acentuado deterioro.
Otros muchos inmuebles de esta
calle, como el número 14 (cubierto con una red desde
hace más de dos años), avanzan, deshabitados,
en su progresivo deterioro, casi en contradicción
con el nuevo rostro que luce la calle de Santa Clara.
Rafael
Ángel García Lozano
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 25 de junio de 2007
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