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Empiezo
mi comentario de hoy con una frase muy conocida del poeta
español del Romanticismo, Ramón de Campoamor:
“En este mundo traidor nada es verdad ni es mentira,
todo es según el color del cristal con que se mira”.
Como casi todo el mundo sabe, además de poeta, perteneció
al partido moderado y ocupó un puesto en el Congreso
de los Diputados en 1850. Es decir, acabó metido
en la política de su época.
Pues bien, en nuestro país la clase política
y los grupos de poder que existen en la sociedad están
abusando en demasía de la verdad que contiene esta
expresión y el color del cristal que usan para analizar
y comunicar a los ciudadanos sus opiniones sobre los temas
importantes es, en realidad, un mecanismo de confundir y
engañar que acaba hastiando a todo el mundo salvo
a los autores.
Tomemos dos ejemplos actuales: los Presupuestos Generales
del Estado y la asignatura Educación para la Ciudadanía.
En el primero, los dos grandes partidos están metidos,
a nivel provincial, en una guerra de cifras, ratios, comparaciones
e interpretaciones totalmente partidistas, pensadas sólo
para desacreditar al contrario y en nada para informar de
la realidad. Con ello el ciudadano de a pie es incapaz de
comprender nada y acaba no creyendo a ninguno, lo cual es
lamentable. Seguro que ahora, con los Presupuestos de la
Junta de Castilla y León, pasa lo mismo pero a la
inversa.
En el segundo asunto, la asignatura Educación para
la Ciudadanía, además de los partidos políticos
está por medio la Iglesia católica y los intereses
que mueve, qué es donde está la verdadera
cuestión. No les sirve de nada que desde ya hace
años muchos profesionales del tema hayan trabajado
en ello, que sea una asignatura que existe en los programas
de casi todos los países democráticos, que
la enseñanza institucional no sólo tiene el
derecho sino la obligación de instruir en valores
morales y cívicos compartidos, no para anular la
pluralidad moral y cívica, sino para consolidar el
marco de convivencia social. Esto lo sabe y lo entiende
cualquier ser civilizado y de buena voluntad. Sobre esta
asignatura, se están vertiendo un montón de
mentiras. Apoyándome en el filósofo y catedrático
Fernando Savater voy a desgranar sólo algunas: es
falso que la moral sea un asunto familiar ya que nadie vive
sólo dentro de su familia y la persona tiene una
amplia interacción social. Cualquiera que tenga hijos
lo sabe perfectamente; los tiempos del padre patrón
ya han pasado y la familia no tiene el monopolio sobre la
formación de sus hijos. También es falso lo
expresado por el líder de la oposición, Sr.
Rajoy, de que la laicidad y la Educación para la
Ciudadanía llevan al totalitarismo. Seguro que no
hubiese dicho semejante tontería si no hubiese estado
presente el cardenal Cañizares. La mejor contestación
está de nuevo en boca del profesor Savater : “Vaya,
hombre, seguro que la electricidad y el bidé son
los causantes de la decadencia de Occidente”.
Antonio
Gallego
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