|
|
El pasado miércoles
día 7 tomó posesión en Zamora como
presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León
D. Mario Amilibia, miembro del PP y durante muchos años
Alcalde de León. El boato de estos actos, muy similar
a los que celebra la Iglesia y la Justicia, cumplió
su objetivo con la presencia, entre otros, del propio presidente
de la Comunidad. El Consejo Consultivo, como órgano
superior de la Comunidad de Castilla y León, tiene
como función esencial la emisión de informes
jurídicos sobre los asuntos sometidos a su consideración,
a solicitud de las Administraciones de Castilla y León.
El Sr. Amilibia es una lumbrera en estos temas ya que como
máximo cuenta en su currículo con ser profesor
asociado de Derecho Constitucional de la Universidad de
León, función a la que ha debido de dedicar
algunas horas de su larga vida política. Por otro
lado es una persona que cree profundamente en esta Comunidad
como lo ha demostrado con sus actuaciones y declaraciones
ambiguas, muy típicas de todos los políticos
de León, sobre esta Autonomía. Vaya que tenemos
a la persona más preparada y más motivada
que se haya podido encontrar para este puesto. Siempre se
escuchan en estos actos generosas declaraciones, con grandes
alabanzas simplemente para ocultar el chanchullo político
que hay detrás, que no es más que acomodar
en la poltrona correspondiente, con su coche oficial y un
sueldo más que digno, a un político ya quemado
dentro de su propio partido pero que conviene no desairar
demasiado. La responsabilidad política de este nombramiento
la tiene no sólo Juan Vicente Herrera sino también
el propio Angel Villalba de PSOE, político muy dado
a ponerse de acuerdo con el PP y más si se trata
de un leonés. Como vemos, es el mejor ejemplo que
nos pueden dar a los ciudadanos de esta Comunidad, el saber
que nuestros representantes políticos buscan a las
personas más preparadas e independientes para presidir
órganos tan importantes como este llamado Consejo
Consultivo. Pienso que debería llamarse más
bien Consejo Acomodaticio de Castilla y León.
Hay que tomarse estas cosas a risa porque, desgraciadamente,
es ya una tradición en la política española,
ampliamente usada por los partidos políticos que
tocan poder, hacer estos cambalaches con sus ilustres afiliados.
En política, la ineficacia es un valor que hay que
retribuir para no desmoralizar a los afiliados. No sé
si ya han olvidado el caso de la anterior presidenta de
la Diputación de Zamora, Pilar Alvarez, una de las
gestoras más brillantes que pasaron por esta Institución.
En vez de retornarla a sus análisis clínicos
la tenemos en las Cortes de Castilla y León, ahora
haciendo otro tipo de análisis.
Antonio
Gallego
|
|