Buenas tardes y buena suerte (13-11-07)
 

 

      El pasado miércoles día 7 tomó posesión en Zamora como presidente del Consejo Consultivo de Castilla y León D. Mario Amilibia, miembro del PP y durante muchos años Alcalde de León. El boato de estos actos, muy similar a los que celebra la Iglesia y la Justicia, cumplió su objetivo con la presencia, entre otros, del propio presidente de la Comunidad. El Consejo Consultivo, como órgano superior de la Comunidad de Castilla y León, tiene como función esencial la emisión de informes jurídicos sobre los asuntos sometidos a su consideración, a solicitud de las Administraciones de Castilla y León. El Sr. Amilibia es una lumbrera en estos temas ya que como máximo cuenta en su currículo con ser profesor asociado de Derecho Constitucional de la Universidad de León, función a la que ha debido de dedicar algunas horas de su larga vida política. Por otro lado es una persona que cree profundamente en esta Comunidad como lo ha demostrado con sus actuaciones y declaraciones ambiguas, muy típicas de todos los políticos de León, sobre esta Autonomía. Vaya que tenemos a la persona más preparada y más motivada que se haya podido encontrar para este puesto. Siempre se escuchan en estos actos generosas declaraciones, con grandes alabanzas simplemente para ocultar el chanchullo político que hay detrás, que no es más que acomodar en la poltrona correspondiente, con su coche oficial y un sueldo más que digno, a un político ya quemado dentro de su propio partido pero que conviene no desairar demasiado. La responsabilidad política de este nombramiento la tiene no sólo Juan Vicente Herrera sino también el propio Angel Villalba de PSOE, político muy dado a ponerse de acuerdo con el PP y más si se trata de un leonés. Como vemos, es el mejor ejemplo que nos pueden dar a los ciudadanos de esta Comunidad, el saber que nuestros representantes políticos buscan a las personas más preparadas e independientes para presidir órganos tan importantes como este llamado Consejo Consultivo. Pienso que debería llamarse más bien Consejo Acomodaticio de Castilla y León.
Hay que tomarse estas cosas a risa porque, desgraciadamente, es ya una tradición en la política española, ampliamente usada por los partidos políticos que tocan poder, hacer estos cambalaches con sus ilustres afiliados. En política, la ineficacia es un valor que hay que retribuir para no desmoralizar a los afiliados. No sé si ya han olvidado el caso de la anterior presidenta de la Diputación de Zamora, Pilar Alvarez, una de las gestoras más brillantes que pasaron por esta Institución. En vez de retornarla a sus análisis clínicos la tenemos en las Cortes de Castilla y León, ahora haciendo otro tipo de análisis.


Antonio Gallego

 
 
 
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