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De
José Navarro Talegón se pueden afirmar, entre
otras muchas, tres cualidades fundamentales: ser un buen
conocedor del arte y del patrimonio histórico; ser
una persona honesta e integra y ser independiente de politiquerías
y banderías localistas. Estas cualidades son reconocidas
no sólo por los profesionales del sector sino por
todos los ciudadanos, especialmente en su querido Toro,
que ha llegado a este siglo bella y majestuosa gracia a
él. De estas tres cualidades, posiblemente, su independencia
es la que más molesta al poder político, especialmente
al poder político mediocre y de campanario. Ser independiente
significa actuar en coherencia con tu forma de ser y de
pensar. Ser independiente implica capacidad para no someterse
al dictamen de los que consideran que tienen siempre la
verdad. Ser independiente supone libertad de expresión
y capacidad para ejercer la crítica sin miedo a represalias
y a la pérdida de tus derechos.
El cese de Navarro Talegón de la Comisión
de Patrimonio de Zamora, en la que venía desempeñando
su defensa del patrimonio de la provincia, ha sido una decisión
política, disfrazada cobardemente por la aplicación
del Reglamento para la Protección del Patrimonio
Cultural de Castilla y León. No puede ni debe ser
necesario cesar en el cargo a quien a lo largo de una dilatada
y por tanto comprobable actividad profesional, ha velado
por la conservación del patrimonio y ha demostrado
su valiosa aportación desde una sólida formación
científica y una intachable integridad e independencia.
El daño de este cese lo vamos a sufrir todos los
zamoranos ¿Qué credibilidad puede tener esta
Comisión plagada de personas que son funcionarios
de la propia administración autonómica, de
forma más o menos directa? Es evidente que la independencia
de este organismo brillará por su ausencia ¿En
qué situación quedan los restantes componentes
de una Comisión ya tan devaluada? Personalmente creo
que este ataque tan directo a un miembro de la Comisión
debería hacer recapacitar al resto sobre su continuidad
en este órgano, con una dimisión conjunta
y contundente ante una decisión tan injusta e inmerecida.
Parece que nadie de la administración autonómica
quiere dar la cara de ser el autor o autores de tal injusticia,
incluso se dejan caer comentarios intencionados para crear
confusión pero, usando la expresión de unos
de los lideres más admirados y verborreicos del PP,
seguro que no están en desiertos remotos ni en montañas
lejanas, estos personajes sí que están muy
cerca de nosotros. Para todos ellos sólo debe existir
el desprecio de los ciudadanos.
Antonio
Gallego
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