Buenas tardes y buena suerte (4-12-07)
 

 

      El último informe PISA 2006 -Programa Internacional de Evaluación de Estudiantes- indica que España queda en un mediocre puesto intermedio en competencia científica, donde se evalúan los conocimientos, las capacidades y actitudes de los alumnos de 15 años en relación a la ciencia. La comunidad de Castilla y León, junto con La Rioja, ha sacado la mejor nota en este apartado. Al parecer, la larga tradición académica de la región así como las pocas posibilidades de futuro que ofrece a los jóvenes, hace que las familias concedan más importancia a la educación de sus hijos. Esto ya viene de antaño. Confiemos que los políticos locales no saquen pecho por este dato, en parte ajeno a otras directrices. Por otra parte, esta comunidad no ha tenido en su historia un solo científico de talla internacional. La verdad es que en este país, la ciencia y la tecnología siempre han brillado por su ausencia, a nivel histórico y eso se paga. Ya se quejaba Ortega en 1908 de la baja cultura científica y de lo difícil que era hacer Ciencia en España, que hasta mediados del siglo XIX, con la gran figura de Santiago Ramón y Cajal, y principalmente en el siglo pasado, no pintaba nada en este terreno, cuando otros países de Europa nos llevaban varios siglos de adelanto.
La clave de la situación actual de la Ciencia en España la pone el catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, José Manuel Sánchez Ron: “El problema de la ciencia en España no son los españoles: es España. Y dentro de España, la falta de estructuras adecuadas". En estos últimos años se ha avanzado mucho pero aún tenemos trabajo por hacer, como por ejemplo: incrementar el número de investigadores por cada mil habitantes; dedicar más porcentaje del PIB a investigación; que el sector privado se incorpore de manera clara al proceso de Investigación y Desarrollo; solucionar, de una vez por todas, la incorporación de jóvenes científicos e investigadores formados en el extranjero, tanto a la Universidad española como a las empresas privadas. Respecto a las Universidades españolas, la mayoría, y especialmente las de esta Comunidad, se están mirando al ombligo de sus propios intereses corporativos, intentado que los mediocres sigan en sus puestos. No tienen ningún peso en la investigación de calidad. En estos tiempos, donde las referencias mediáticas construyen falsas personalidades en muchos de nuestro jóvenes, la mayoría de las veces marcando caminos vacíos y mediocres, el poner en valor y resaltar a aquellos jóvenes científicos que han triunfado en instituciones nacionales e internacionales, y si son de esta comunidad mejor, podría servir como referencia y ejemplo para muchos de nuestros universitarios y estudiantes.


Antonio Gallego

 
 
 
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