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La Fundación
Baltasar Lobo fue creada en abril del 2004, después
de varios años de negociaciones y compensaciones
económicas, vía pago de impuestos, con las
entonces hermanas y herederas del escultor, ya fallecidas,
llevadas a cabo durante el mandato del anterior alcalde
Antonio Vázquez. En ese periodo también se
decidió que la ubicación del futuro museo
fuese el Castillo medieval de la ciudad y que el proyecto
lo realizase el conocido arquitecto Rafael Moneo. Como en
todo proyecto importante hubo controversia sobre su ubicación
y gestión. Asimismo, tenemos que recordar que aún
no está toda la obra del escultor en Zamora ya que
queda una parte importante en la ciudad italiana de Verona
así como parte del archivo personal de Lobo. Por
otro lado, en estos momentos se están haciendo excavaciones
arqueológicas en el Castillo, que están descubriendo
un aspecto interior inédito y espectacular del edificio.
En su día, mayo del 2004, el Foro Ciudadano de Zamora
emitió un comunicado titulado Museo de Baltasar Lobo
donde se pedía, entre otras cosas: la necesidad de
agilizar la selección de un director para el futuro
museo que trabajase en paralelo al proyecto del edificio;
reflexionar sobre la necesidad de ampliar su función
como Museo de Escultura Contemporánea, manteniendo
el nombre de Baltasar Lobo, a fin de asegurar mejor su futuro
y aprovechar este tiempo de espera para presentar la colección
y el proyecto museístico a la sociedad zamorana con
una exposición importante en la ciudad, con buena
publicidad nacional e invitando a los principales directores
de Centros de Arte Contemporáneo de España
y Portugal. El tiempo está pasando y nos reafirmamos
en esas ideas y más cuando las obras en el Castillo
están poniendo al descubierto un contenedor que amplia
sus posibilidades en gran medida y que obligará a
Moneo a realizar un proyecto muy distinto al que pudo pensar
en su día cuando el Castillo más se parecía
a una gran panera. Esta nueva y sugerente dimensión
también abre más posibilidades de ampliar
la finalidad del Museo a la escultura contemporánea.
Otro elemento importante que ha cambiado en este tiempo
es la representación familiar en el Patronato, con
miembros de tercera generación, y sus abogados respectivos,
que posiblemente ya no sientan igual los fines originales
que tenían las hermanas y aparezcan componentes más
crematísticos así como el deseo de protagonismo
personal, ya evidenciados en detalles reales que han sucedido
en ambas direcciones. Y por último, no olvidemos
otro elemento fundamental y es que tenemos una nueva Corporación
Municipal, con una oposición política con
mucha fuerza. Por ahora la alcaldesa no ha dicho nada al
respecto. Con todo este nuevo panorama se debería
abrir un periodo ordenado y constructivo de reflexión
y debate, no sólo entre los políticos sino
con otros colectivos y especialistas culturales que ya existen
tanto en la ciudad como en los ámbitos nacionales
sobre el futuro del proyecto, que puede ser importante para
Zamora si se hace bien. Y posiblemente también sea
necesario poner a los actuales herederos de Lobo en su sitio.
Antonio
Gallego
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