| |
|
A Rosa Díez,
a Fernando Savater, a Mikel Buesa, a ¡Basta ya!. Me
apunto a la valentía, a la coherencia, al sentido
común. A la nueva corriente, que ojalá cuaje,
de un partido que traiga la regeneración y la honradez
como bandera. Me apunto a UPyD
Fui uno de los miles de españoles que en el 2004,
asqueado del caciquismo del PP provincial, de la monolítica
estructura piramidal de arriba abajo, en la que nadie se
rebulló para mostrarle a Aznar el desacuerdo con
la foto de las Azores, propició el vuelco electoral.
A pesar del aprecio, de la estima que profeso a los buenos
socialistas provinciales, exceptuando a los de Castroverde,
el Diputado y el alcalde perennes, he de hacer una crítica
a la actuación de Rodríguez Zapatero.
Consciente de haber ganado las elecciones por el azar del
11-M, se le ocurrió una idea para asentarse en el
poder: pasar a la historia como “EL PACIFICADOR”.
ETA, gracias al pacto antiterrorista, a la ley de partidos,
cerradores del paso de sus acólitos a las instituciones,
y a las pelas de los presupuestos; gracias a la colaboración
de Francia, a la caña policial, estaba tocada del
ala. ¡Pues qué bien!: “con cuatro cosillas
convenzo a estos chicos, se disuelven y ¡colorín,
colorado”.
¡Ya conocen el resultado!. Con fanáticos es
imposible entenderse. Y, ¡además, nos ha mentido.
Significados miembros del PSOE discreparon de la negociación:
Nicolas Redondo, Maite Pagazartundúa, Gochone Mora,....
. Y la más valiente ha dado el paso. ¡Ahí
os quedáis!.
Y no sólo por eso, sino por tanta concesión
a los nacionalistas. Ya verán, después del
9-M, como tanto Zapatero como Rajoy, sin mayoría
absoluta, se van a echar en sus brazos.
España está necesitando un moderno partido
de centro, regeneracionista y social, que supere las anquilosadas
maquinarias de poder que son pepé y pesoe, formadas
por vividores de la política. Un partido de ciudadanos
éticos y reflexivos.
Rosa Diez tiene el coraje de abandonar la “confortable
casa”, en la que, como Eurodiputada estaba tan calentita.
Es una líder que este país necesita. La que
se atreve a proponer la “revisión del cupo
Vasco y Navarro”, para que las dos regiones más
ricas, a costa de las otras, no reciban más que aportan;
a pedir que el Estado recupere las competencias en educación
para impedir que existan 17 sistemas educativos distintos,
para que en todas las comunidades los niños estudien
en la lengua que hablan 450 millones de personas; a defender
una nación española de ciudadanos libres e
iguales, que no dependa de los nacionalistas reivindicadores
de privilegios.
Rosa Díez es una demócrata. Quiere que su
partido esté abierto a la participación ciudadana,
a la democracia interna. Posee la coherencia, de la que
tan faltos estamos los ciudadanos, para afrontar, por ej.,
el deterioro del planeta que pasa por rebajar, cada uno,
nuestro consumismo feroz.
Los bancos le niegan dinero. Grandes medios vetan su presencia,
sus noticias, mientras tenemos empacho de Gallardón,
de Pizarro y de Pepiño Blanco. En medio de esta partitocracia,
de este erial democrático de ciudadanos mediatizados,
surge una bandera a la que seguir quienes estamos hartos
de los “Hunos”, los “Hotros” y los
de “Más allá”.
A. Modroño Alonso
|
|