Buenas tardes y buena suerte (4-03-08)
 

 

      El día 9 de marzo se celebran Elecciones Generales en España, donde compiten diversos partidos que básicamente se encuadran en lo que se denomina Derecha, Izquierda y Nacionalistas. También hay otros partidos con sus propios matices, todos muy respetables, pero creo que nadie duda que el grueso está en estos tres bloques. Dejando a un lado a los nacionalistas, muy difíciles de entender fuera de sus territorios históricos, mis reflexiones de hoy van dirigidas a los dos primeros. Recordemos que los conceptos de izquierda y derecha nacieron en la Revolución Francesa, como medidores de la posición política y después de dos siglos han caído en una franca confusión de sus referentes. La izquierda tradicional ha ido moderando su discurso para ser aceptable por los sectores medios y altos del electorado y la derecha histórica ha girado al populismo para lograr adeptos entre las clases inferiores. Muchos politólogos son escépticos a usar estos términos ya que son relativos y por tanto históricos pero a muchos políticos y más a los medios de comunicación les gusta seguir utilizando la vieja distinción de izquierdas y derechas. Ambas ideologías no han mantenido un contenido unívoco y estable en los tiempos. Ahora bien, hay distinciones básicas que perduran como es la que identifica a la derecha con el confesionalismo cristiano y a la izquierda con el laicismo. Lo estamos viendo en estos momentos en España con la coincidencia entre la Iglesia Católica y el PP. Por otra parte, se suele identificar a la izquierda con la utopía y a la derecha con el realismo. Otro valor predominante de la izquierda es la búsqueda de la igualdad y la justicia social mientras que en la derecha prima la jerarquía y el mercado. También se ha dicho que la derecha y la izquierda representan dos actitudes ante la Justicia; aquélla pretende sólo conservar lo justo, ya obtenido, mientras que ésta siempre trataría de avanzar hacia cotas más altas de justicia. Siguen existiendo diferencias en otros valores como son los contrapuestos de libertad-izquierda y autoridad-derecha así como los intereses de clase entre la burguesía y el proletariado. Una diferencia muy clara en nuestros días es el peso que el Estado debe tener en la sociedad ¿Qué funciones y en qué medida se pueden privatizar los servicios públicos y los bienes del Estado? La izquierda ha propugnado más Estado, la derecha, en cambio, menos Estado.
Por desgracia todas esta reflexiones, para la mayoría, no servirán de nada ya que lo que predomina a la hora de votar es la simpleza, el marketing político, el acierto ante los medios -esa obsesión por quien ha ganado el debate- y, posiblemente, el color de la corbata del candidato. Ahora bien, personalmente sí que creo que en estos momentos hay suficientes diferencias, de fondo, para inclinar el voto hacia un lado o hacia otro. Solamente les pido, como dice Fernando Savater, que el ser de izquierda o de derecha no les impida pensar y decidir por Vds. mismos. Buenas tardes y buena suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
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