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El día 9 de marzo
se celebran Elecciones Generales en España, donde
compiten diversos partidos que básicamente se encuadran
en lo que se denomina Derecha, Izquierda y Nacionalistas.
También hay otros partidos con sus propios matices,
todos muy respetables, pero creo que nadie duda que el grueso
está en estos tres bloques. Dejando a un lado a los
nacionalistas, muy difíciles de entender fuera de
sus territorios históricos, mis reflexiones de hoy
van dirigidas a los dos primeros. Recordemos que los conceptos
de izquierda y derecha nacieron en la Revolución
Francesa, como medidores de la posición política
y después de dos siglos han caído en una franca
confusión de sus referentes. La izquierda tradicional
ha ido moderando su discurso para ser aceptable por los
sectores medios y altos del electorado y la derecha histórica
ha girado al populismo para lograr adeptos entre las clases
inferiores. Muchos politólogos son escépticos
a usar estos términos ya que son relativos y por
tanto históricos pero a muchos políticos y
más a los medios de comunicación les gusta
seguir utilizando la vieja distinción de izquierdas
y derechas. Ambas ideologías no han mantenido un
contenido unívoco y estable en los tiempos. Ahora
bien, hay distinciones básicas que perduran como
es la que identifica a la derecha con el confesionalismo
cristiano y a la izquierda con el laicismo. Lo estamos viendo
en estos momentos en España con la coincidencia entre
la Iglesia Católica y el PP. Por otra parte, se suele
identificar a la izquierda con la utopía y a la derecha
con el realismo. Otro valor predominante de la izquierda
es la búsqueda de la igualdad y la justicia social
mientras que en la derecha prima la jerarquía y el
mercado. También se ha dicho que la derecha y la
izquierda representan dos actitudes ante la Justicia; aquélla
pretende sólo conservar lo justo, ya obtenido, mientras
que ésta siempre trataría de avanzar hacia
cotas más altas de justicia. Siguen existiendo diferencias
en otros valores como son los contrapuestos de libertad-izquierda
y autoridad-derecha así como los intereses de clase
entre la burguesía y el proletariado. Una diferencia
muy clara en nuestros días es el peso que el Estado
debe tener en la sociedad ¿Qué funciones y
en qué medida se pueden privatizar los servicios
públicos y los bienes del Estado? La izquierda ha
propugnado más Estado, la derecha, en cambio, menos
Estado.
Por desgracia todas esta reflexiones, para la mayoría,
no servirán de nada ya que lo que predomina a la
hora de votar es la simpleza, el marketing político,
el acierto ante los medios -esa obsesión por quien
ha ganado el debate- y, posiblemente, el color de la corbata
del candidato. Ahora bien, personalmente sí que creo
que en estos momentos hay suficientes diferencias, de fondo,
para inclinar el voto hacia un lado o hacia otro. Solamente
les pido, como dice Fernando Savater, que el ser de izquierda
o de derecha no les impida pensar y decidir por Vds. mismos.
Buenas tardes y buena suerte.
Antonio
Gallego
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