Ciudadanos "de a pie", ciudadanos "de a caballo"
 
 

 

      Hemos de suponer que al hablar de ciuda-danos "de a pie", nos referimos a un grupo de personas normales, que van andando por la ciudad. Podemos deducir que hay otro grupo, si no antagonista al menos dis-tinto, y al que, por pura lógica, llamaríamos el de los ciudadanos "de a caballo".
Ocurre que, como todo el mundo intuye, las cosas no se ven igual si vas andando que si vas subido en un caballo. Y así de-ben de ir los responsables de las obras de esta ciudad porque no ven lo mismo que los ciudadanos de a pie.
Si usted es de este último grupo paseará con mucho cuidado, despacio, mirando con atención las irregularidades del terreno para pisar siempre con el pie asentado y no torcerse el tobillo. También esquivará los adoquines sueltos para no tropezar y caer. Estará viendo los mismos desperfec-tos desde hace tiempo y se preguntará por qué no los arreglan si es tan fácil y cuesta tan poco dinero. Pues bien, no se martirice, no se caliente la cabeza, es muy sencillo: no los ven, y eso se debe a que los "de a caballo" ven las cosas de distinta forma a como las vemos usted y yo. Ciudadanos "de a pie", ciudadanos "de a caballo". Pedro Gago.
Puede que usted no se conforme con este razonamiento y diga, "de acuerdo, pero al-guno, de los ´de a pie´" les dirá de vez en cuando lo mal que están muchas aceras, ¡que llevo años tropezándome, años en los mismos sitios!
Es fácil que usted esté en lo cierto, que ellos lo sepan de oídas, incluso podrían haberlo visto con sus propios ojos, pero ya dijimos que, desde el caballo, se ven las cosas de distinta manera a como las vemos los "de a pie". Si habla alguna vez usted con ellos, le dirán que ven las cosas "con otra altura de miras" y usted se tiene que callar porque tienen razón, que para eso van a caballo.
Por eso los responsables del Ayuntamien-to, y no hará falta que le explique a usted si son de un grupo u otro, siempre prefe-rirán las obras que den más motivo de conversación, que se noten más, sean o no necesarias. Podríamos poner un ejemplo para verlo más claro: Han pensado que se debe volver a asfaltar la calle Ponce de Cabrera, y es posible que tengan razón, pero otros ciudadanos, los "de a pie", creemos que es prioritario y más barato arreglar la acera de la misma calle, esa por las que tropezamos usted y yo todos los días y que lleva muchísimo más tiempo con los adoquines levantados en zonas por las que pasan cientos de personas.
A ver si alguno de ellos se apea del caba-llo, se da un paseo (preferiblemente antes de que pasen tres años más), cambia de perspectiva y se da cuenta de que además de coches también hay peatones. O a ver si, como decía mi abuela, alguno se baja de la burra.
Mi vecina, que, como yo, pertenece a la mayoría silenciosa, se conforma y dice: "ellos sabrán", y yo guardo silencio porque no quiero discutir con ella.

Pedro Gago

Miembro del Foro Ciudadano de Zamora

 
 
 
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