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Hemos de suponer que
al hablar de ciuda-danos "de a pie", nos referimos
a un grupo de personas normales, que van andando por la
ciudad. Podemos deducir que hay otro grupo, si no antagonista
al menos dis-tinto, y al que, por pura lógica, llamaríamos
el de los ciudadanos "de a caballo".
Ocurre que, como todo el mundo intuye, las cosas no se ven
igual si vas andando que si vas subido en un caballo. Y
así de-ben de ir los responsables de las obras de
esta ciudad porque no ven lo mismo que los ciudadanos de
a pie.
Si usted es de este último grupo paseará con
mucho cuidado, despacio, mirando con atención las
irregularidades del terreno para pisar siempre con el pie
asentado y no torcerse el tobillo. También esquivará
los adoquines sueltos para no tropezar y caer. Estará
viendo los mismos desperfec-tos desde hace tiempo y se preguntará
por qué no los arreglan si es tan fácil y
cuesta tan poco dinero. Pues bien, no se martirice, no se
caliente la cabeza, es muy sencillo: no los ven, y eso se
debe a que los "de a caballo" ven las cosas de
distinta forma a como las vemos usted y yo. 
Puede que usted no se conforme con este razonamiento y diga,
"de acuerdo, pero al-guno, de los ´de a pie´"
les dirá de vez en cuando lo mal que están
muchas aceras, ¡que llevo años tropezándome,
años en los mismos sitios!
Es fácil que usted esté en lo cierto, que
ellos lo sepan de oídas, incluso podrían haberlo
visto con sus propios ojos, pero ya dijimos que, desde el
caballo, se ven las cosas de distinta manera a como las
vemos los "de a pie". Si habla alguna vez usted
con ellos, le dirán que ven las cosas "con otra
altura de miras" y usted se tiene que callar porque
tienen razón, que para eso van a caballo.
Por eso los responsables del Ayuntamien-to, y no hará
falta que le explique a usted si son de un grupo u otro,
siempre prefe-rirán las obras que den más
motivo de conversación, que se noten más,
sean o no necesarias. Podríamos poner un ejemplo
para verlo más claro: Han pensado que se debe volver
a asfaltar la calle Ponce de Cabrera, y es posible que tengan
razón, pero otros ciudadanos, los "de a pie",
creemos que es prioritario y más barato arreglar
la acera de la misma calle, esa por las que tropezamos usted
y yo todos los días y que lleva muchísimo
más tiempo con los adoquines levantados en zonas
por las que pasan cientos de personas.
A ver si alguno de ellos se apea del caba-llo, se da un
paseo (preferiblemente antes de que pasen tres años
más), cambia de perspectiva y se da cuenta de que
además de coches también hay peatones. O a
ver si, como decía mi abuela, alguno se baja de la
burra.
Mi vecina, que, como yo, pertenece a la mayoría silenciosa,
se conforma y dice: "ellos sabrán", y yo
guardo silencio porque no quiero discutir con ella.
Pedro Gago
Miembro
del Foro Ciudadano de Zamora
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