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Buenas
tardes y buena suerte (11-03-08)
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Hoy es casi obligado que este comentario gire alrededor de los resultados electorales del pasado domingo. Claro que voté aunque en otras ocasiones no lo hice pero esta vez sentía la doble necesidad no sólo de apoyar al partido que más sintonizaba con mi forma de entender la política de gobernabilidad del Estado y resolver sus necesidades sociales sino también para no conceder ninguna ventaja al partido de la oposición que más apuntaba en las encuestas. No ha sido un voto entusiasmado sino práctico. Hace ya muchos años que me siento defraudado por la forma de hacer política en este país. Los resultados ya son de sobra conocidos y sólo queda que los partidos más importantes, PS y PP, analicen sus actuaciones y decisiones durante estos cuatro años y saquen conclusiones cara al futuro. Ambos necesitan reflexionar mucho. Al menos el Sr. Zapatero ya lo ha manifestado en su primera intervención pública ante sus simpatizantes; confiemos que también lo haga el Sr. Rajoy. En mi opinión son evidentes las siguientes conclusiones: El PSOE ha ganado las Elecciones Generales en una situación totalmente diferente a la anterior convocatoria, que tanto resentimiento ha generado en los líderes del principal partido de la oposición. Este resentimiento ha estado presente en estos cuatro años, poniendo en práctica una forma de hacer oposición basada en la crispación, la exageración, la mentira, la falta de lealtad y el contra gobierno en las Autonomías donde gobernaba el PP. Ahora les quedan cuatro años de ser otra vez oposición, que les resultará muy duro, a ellos que se creían con el derecho a gobernar este país. El Sr. Rajoy ha demostrado un desprecio continuo hacia el Sr. Zapatero, porque estaba convencido que le había robado el puesto de Presidente. En los debates televisivos se ha visto con claridad esa actitud. Otra conclusión, en este caso triste, es la polarización de la campaña, que ha barrido a muchas fuerzas minoritarias en el Estado, especialmente a un partido como IU, que con cerca de un millón de votos ha quedado con sólo dos escaños. La injusticia de la Ley Electoral es evidente y me temo que los dos grandes partidos no van a hacer nada por modificarla. Asimismo, los nacionalismos moderados siguen vivos, con lo cual mantendrán su política de contrapartidas, es decir, barrer para casa aunque posiblemente CiU, que tiene más posibilidades de ser el socio que busque el PS, es el que tiene más política de Estado en su cabeza, especialmente el Sr. Duran i Lleida. Confío que a partir de ahora los ciudadanos, que también terminamos polarizados con esta larga campaña, retomemos la calma y nos alejemos de este ambiente de crispación, en parte artificial, y trabajemos juntos, con nuestras lógicas diferencias de interpretación, por esta nación española, tan necesitada del apoyo constructivo de todos. No podemos seguir en el ritmo que nos habían impuestos los dos grandes partidos. Respecto a nuestra provincia y Comunidad, en líneas generales, siguen las cosas como estaban. Los repuntes no creo que sean significativos aunque alguno se agarrará a ellos de forma exagerada.
Por último, comentar un chascarrillo. Suelo acabar este comentario con la cita, algo modificada, de “Buenas tardes y buena suerte” del comentarista americano de los años 50 del siglo pasado Edward R. Murrow, que fue un referente en la oposición contra el senador McCarthy y el Comité de Actividades Antiamericanas. Todos los oyentes de esta cadena saben que lo llevo haciendo desde noviembre del año pasado. El que la haya usado también el presidente del Gobierno y el PS ha sido pura coincidencia. Buenas tardes y buena suerte.
Antonio
Gallego |
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