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Una vez más se ha puesto de relieve la singularidad de la otra Zamora. La Zamora construida en los primeros años del siglo XX, con una arquitectura abiertamente moderna, notable y prolija, y además perfectamente integrada en la configuración urbana de nuestra ciudad. De esta Zamora modernista y ecléctica son frutos -entre otros- desde la totalidad de la plaza Sagasta hasta el antiguo edifico del Banco de España en Santa Clara (hoy sede de Caja Duero), pasando por el mercado de abastos o el edificio Andreu, en la puerta de Santa Clara, hoy en obras.
Acaba de celebrarse en la Escuela Politécnica de Zamora un curso extraordinario que ha logrado ayudar a quitar el polvo a nuestra arquitectura de principios del siglo XX. Bajo la denominación “Los materiales en la arquitectura: el ladrillo”, durante seis jornadas de trabajo se han analizado múltiples inmuebles, arquitectos y sistemas de edificación en ladrillo desde diferentes perspectivas, todas ellas complementándose. Así, hemos asistido a reflexiones sobre aspectos constructivos y cuestiones técnicas en plena coherencia y unidad con análisis profundos desde la historia y la propia historia del arte. Y es que si por algo resultan interesantes estos cursos es por las distintas perspectivas que entran en juego para analizar las mismas realidades. Dirigido por María Teresa Paliza Monduate y María Ascensión Rodríguez Esteban –profesoras de la Universidad de Salamanca, de la Facultad de Geografía e Historia y Politécnica respectivamente-, el curso ha hecho hincapié en esta interdisciplinariedad ofreciendo, entre otras, intervenciones sobre la presencia del ladrillo en la historia de la arquitectura, la relevancia de los inmuebles de este material en Zamora y Benavente a comienzos del siglo XX, el protagonismo del Código Técnico de Edificación o la propia arquitectura popular en ladrillo. 
Pero sobre todo el curso ha provocado; provocado para observar. Pasamos cientos de veces ante edificios que terminan siendo tan cotidianos que apenas reclaman la atención de los propios zamoranos, y terminan por perder significatividad. El curso ha llamado la atención sobre estos inmuebles de nuestra ciudad, y estaría plenamente justificado si nos moviera a observar estos edificios eclécticos y modernistas. Estarían puestas las bases para que éstos comenzaran a cobrar auténtico protagonismo en nuestra ciudad, que es más que románico.
Más aún, la mayor experta en modernismo en España, Mireia Freixa Serra, confesaba su estupor al comprobar la ausencia de Zamora de la Ruta Europea del Modernismo (www.upc.edu/web/tallergaudi/nova/Castella/rem.php). Por cantidad y calidad Zamora tiene una relevancia incuestionable al respecto y es plena candidata por derecho propio, afirmaba después de conocer la ciudad con detenimiento. Es momento de explotar este recurso. La tarea es de todos -también del boca a boca- pero sobre todo de la Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Zamora y del Patronato Provincial de Turismo. Pero más importante aún es que los propios zamoranos conozcamos y valoremos adecuadamente estos edificios, auténtica seña de identidad de nuestra ciudad.
Rafael Ángel García
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 30 de abril de 2008
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