A LA TIERRA LE IMPORTÓ UN CARAJO LOS DINOSAURIOS
(Buena gera / 20 de mayo)
 

 

      Hoy martes se unen por un lado, en Zamora, dos conferencias interesantes y sobre un tema común: la salud de nuestro planeta. En la Biblioteca Pública, a cargo de Rafael Fernández, se tratará sobre el uso sostenible de los recursos, continuando con el ciclo de conferencias sobre el Planeta Tierra, y, en el Museo Etnográfico, la primera conferencia sobre el lince ibérico; habrá más durante la semana.
Por otro lado, en la televisión, se unen dos anuncios también con un denominador común: dos empresas de energías se erigen defensoras de los valores ecológicos.
Por trazar una ecuación, permítanme añadir una raya divisora que separe los dos grupos de elementos. La raya divisora es el ejemplar de mayo de Le Monde Diplomatique que pueden encontrar en la Biblioteca Pública o en el quiosco más cercano.

Si despejamos la incógnita de los anuncios de televisión descubrimos que ambos, de manera similar, y ambos estéticamente impactantes, se arrogan el protagonismo de defender el Planeta Tierra: “cómo vamos a hacerle daño” (dice uno de los anuncios mientras una mano se cierra con la imagen del planeta) “hay que construir otro mundo” (viene a decir un niño caprichoso, entre edificios que se elevan, haciendo una petición desde el futuro). Es decir, lo que estamos haciendo con el Planeta está bien y es bueno hasta para los hijos de nuestros hijos. Sin entrar en la malicia, cada cual se entregue a su análisis que lo merece, lo que quiero destacar es que ambos anuncios parten de una premisa falsa muy extendida: hay que salvar el Planeta.

El Planeta no corre peligro, no lo ha corrido nunca. Al Planeta le importó un carajo la extinción de los dinosaurios y le tira de las narices que el hombre se extinga. El Planeta, cuando quiere darse un estirón no pregunta si molesta, como desgraciadamente ha experimentado China. Tardará los años que tarde en equilibrarse otra vida cuando el hombre no esté y mientras, la Tierra, seguirá flotando a su aire. Quien corre verdadero peligro es el hombre porque, se quiera o no, estamos irremediablemente unidos a ella.
El ser humano es quien la necesita y no viceversa. Por tanto ni necesita que la cuidemos ni nosotros necesitamos un mundo nuevo inventado por intereses privados. Somos nosotros los que necesitamos cuidarnos, los que necesitamos conservar toda especie viva, toda, no al hombre, a todas las especies vivas para alterar lo menos posible nuestro entorno, para hacer el menos daño posible al ecosistema porque toda modificación desproporcionada revierte negativamente en nosotros. Tampoco hay marcha atrás, nadie sueñe en volver al paraíso, jamás volveremos a pender de los árboles ni a vivir a base de frutas.

Por eso, si pueden, acérquense a una de las dos conferencias para despejar los dos elementos de la otra incógnita: la necesidad clara de intentar que no se extingan 100 especies a la semana; el lince ibérico debería estar por encima de los intereses individuales (un campo de golf lo es, un campo de caza lo es), y, la necesidad de hacer un uso sostenible de los recursos naturales, es decir, por qué demonios todos nos empeñamos en comer langostinos en navidad (hoy sumen ustedes a mayores todos los chinos y los indios que ya pueden comprarlos las próximas fiestas).

No es difícil saber lo que hay que hacer: liberar espacio ambiental; reconocer los límites al crecimiento material y ver ese límite como algo positivo de puro necesario; y hacer el menos daño posible a los seres vivos.

Lo que ya no se me alcanza es cómo conseguir que los protagonistas del horror contaminante tomen conciencia. Vivimos en una economía que prima el interés individual y que se enfrenta radicalmente al interés público, baste recordar que un criterio para medir el progreso de una población es el consumo de energía, a más consumo más progreso. No busco más ejemplos, pongan ustedes las comillas.

Termino con la raya divisoria. Le monde Diplomatique de mayo. Yo creo que la tercera guerra mundial será el hambre, pero todo está, en este número de la publicación, tan bien explicado que no es necesario extenderse aquí y así se lo dejo de tarea hasta el próximo martes. Ya tienen qué leer. Hasta el martes que viene. Buena gera.

Fernando Martos.


 
 
 
 
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