Hoy quiero comentar el espectáculo que nos está ofreciendo el PP. Pero no por las guerras internas que están cuestionando a su jefe, nombrado por el glorioso dedo del Sr. Aznar sino por su vergonzosa postura frente a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Sobre este asunto nos encontramos de todo, desde posturas tan extravagantes como la adoptada por la Comunidad Valenciana, donde curiosamente gobierna uno de los varones más influyentes del partido y que apoya al Sr. Rajoy, que ha decidido que se imparta en inglés, hasta el obstruccionismo que se está llevando a cabo en las Comunidades gobernadas por este partido contra esta asignatura. Y esto lo hace un partido que aspira a gobernar un país democrático donde la Ley es el marco que lo garantiza. Lo primero, lo del inglés, es una burla de tal dimensión a los ciudadanos de dicha comunidad y al resto de los españoles que bastaría para descalificar al Sr. Camps como responsable político en cualquier parte del mundo ¡Hasta donde puede llegar la prepotencia política de una persona y la degradación de sus votantes para aceptar burla tan descomunal! Lo segundo, la actitud de ciertas Comunidades, atenta al principio básico del Estado de Derecho que parte de que la Ley, legítimamente aprobada, está para cumplirla o recurrirla si no se está de acuerdo con ella pero nunca para saltársela alegando objeción de conciencia si no lo estable la ley o la doctrina constitucional. Nadie discute el derecho de presentar alegaciones a los padres o asociaciones religiosas ante los tribunales y si algún día el Tribunal Constitucional les da la razón, el resto de los ciudadanos, que podremos no estar de acuerdo, tendremos que aceptarlo. Pero mientras esto ocurre, hay que respetar lo aprobado legalmente. ¿Cómo podríamos vivir en un país que según el color político que gobierne una Comunidad Autónoma decidiese aceptar o no las leyes aprobadas en el Parlamento Nacional? ¿Cómo es posible que estos varones populares puedan vociferar tanto contra el Plan Ibarretxe que pretende hacer una consultar popular no legal en su comunidad si ellos, a su manera, están yendo contra una Ley nacional? La hipocresía siempre ha sido un atributo de la derecha española.
En España ha habido otros casos de objeción de conciencia pero jamás los gobiernos autonómicos de un determinado signo político animaron a la gente a objetar. La diferencia con otras situaciones ha sido la postura que la Iglesia Católica ha tomado en este asunto. Personalmente entiendo perfectamente la actitud de la Iglesia católica española ya que en la etapa de la dictadura franquista dio múltiples ejemplos de seguidismo político con tal de mantener sus intereses, especialmente en el terreno de la educación, que dominaba a placer. Pero que lo haga el principal partido político de la oposición resulta alarmante y preocupante.
Sr. Rajoy, yo no sé si Vd. es el leader apropiado del Partido Popular pero lo que sí sé es que no lo quiero nunca como Presidente de Gobierno si no respecta la Ley y obliga a sus varones, o como quiera llamarlos, a cumplirla. Buenas tardes y buena suerte.
Antonio
Gallego