DEPORTE Y MITOLOGÍA
(Buena gera / 1 de julio)
 

 

      Como mi obligación en este espacio de los martes es la de llevarles una y otra vez hacia los libros, déjenme que aproveche el estado de euforia merecida por el que atraviesan desde el domingo tras la victoria de la selección española de fútbol para acercarles a la mitología griega. Nuestra cultura es la desembocadura de otras culturas-fuentes. La cultura griega aporta a nuestro cauce algunos elementos imprescindibles. Uno es la mitología que resume el análisis de las pasiones humanas; otro elemento es el deporte que se ha convertido en un estadio de símbolos compartidos.

Si se acercan ustedes a los héroes griegos y hacen una lectura con cierta profundidad, descubrirán que el héroe se enfrenta a un monstruo para restablecer una situación, Teseo contra el Minotauro. El combate le exige sacrificarse por el objetivo común, esforzarse hasta el límite de su vida y una estrategia adecuada a las características del adversario, Jasón y los Argonautas. Un desfallecimiento en una de esas tres exigencias le haría perder o perderse. A la vez el héroe se ve implicado en el combate por una culpa del pasado que de alguna forma le endosan, Edipo y la Esfinge. Y, cuando sale victorioso, debe saber cómo negociar su triunfo para que no malogre su faceta de héroe, Heracles, y para que su unión con una joven pura suponga el éxito de la evolución.

Si leen la historia de estos personajes que he nombrado advertirán que todos salen victoriosos de los combates pero algunos pierden su cualidad de héroes. No saben administrar su victoria, no sirven como símbolo de evolución positiva.

Desde el comienzo del campeonato de fútbol se han manejado estas metáforas mitológicas con respecto a la selección española. Como Teseo, los seleccionados se enfrentaban a una maldición de la que no eran responsables: el Minotauro gol de Marcelino.  Como los Argonautas y Jasón, sin dejar de ser un equipo, luego renunciando a su individualidad, debían conquistar el vellocino de oro: la copa de Europa.  Como Edipo, partían de un déficit: el abandono de sus padres. No toda España se sentía representada por su selección. Edipo era cojo de un pie, el pie simboliza el alma en la mitología, el fútbol tiene tantos seguidores porque se juega con el pie. A Edipo, su padre, le cortó los tendones pero con el resto de alma el joven cojo se hizo rey.

Como estos tres héroes, la selección sacrificó sus individualidades en pos de un objetivo más alto, se esforzó física y mentalmente y confió en la estrategia que le llevó a un juego brillante: la armonía según los griegos y según la prensa deportiva.

Pero a Edipo, Jasón y Teseo les venció la vanidad, la adulación, los deseos corporales.  Tras la victoria perdieron la oportunidad de convertirse en símbolo de armonía, lean su historia. A Heracles no. Heracles contaba con las mismas potencias y déficit que ellos pero supo aspirar a lo esencial. El verdadero héroe es el que sabe vivir en combate continuo en los dos planos: elevación espiritual y vida concreta (Paul Diel)

A la selección le amenaza la fiesta la seducción perversa: la vanidad, siempre estará ahí, cuanto más aplastante sea la victoria más amenazante será la vanidad. Estos días se han manejado dos símbolos : la bandera con el toro y el “a por ellos”, el toro en la mitología representa las bajas pasiones, lo bruto; y la bandera de colores (la roja) con el “podemos” que parece que apela a una motivación interior y elevada.

Con todo quiero justificar un cambio de símbolo. Abandonemos el toro y la raza y la furia y la vanidad, propias de un héroe quimérico y perverso y ultrasur, y admitamos que, estos jóvenes héroes que han restablecido la imaginación creadora y la disciplina de las pasiones haciendo unánime su triunfo, deben casarse con la hermosa y pura joven afición del fútbol para que tengan una descendencia inteligente y  la eduquen lejos de la euforia injustificada de otros tiempos y que más allá de ganar a costa de todo le enseñen a buscar la belleza aunque se pierda el partido pero no el objetivo esencial: la armonía.

Acérquense a los héroes mitológicos y aprenderán de fútbol. Lean lo que puedan hasta el próximo martes y buena gera

Fernando Martos.


 
 
 
 
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