Todo el mundo pensaba, hasta ahora, que la energía solar era limpia y que no contaminaba el medio ambiente. Pero a la vista de lo que está pasando con la trama solar que está saliendo a la luz estos días, donde están implicados altos funcionarios de la Junta de Castilla y León en varias provincias de la región, hasta ahora todos del PP, lo tendremos que poner en duda. La energía será limpia pero algo huele a podrido.
El último alto cargo sobre la que han caído sospechas es la vicepresidenta de la Cortes y procuradora por Zamora, Carmen Luis Heras por la participación, junto a su marido, en adjudicaciones de los llamados huertos solares. Resultaron patéticas sus declaraciones a la cadena SER de hace unos días. Recordemos que ya se han abierto expedientes disciplinarios y han sido alejados de sus puestos en Zamora, a Manuel Méndez, secretario de la Delegación Territorial y a José Bahamonde, jefe de la Oficina de Trabajo y anterior jefe del Servicio Territorial de Industria, el departamento que las concedía.
La mecánica de la trama es muy simple. Algunos funcionarios de la Junta conocedores de las cuantiosas subvenciones que recibían estos huertos solares, no sólo en primas sino también por la obligación de las compañías eléctricas de comprar, a alto precio, los kilovatios producidos, se comentan entre si la oportunidad que tienen de beneficiarse personalmente antes de que cambie la normativa estatal, en septiembre de este año, donde se reducen sustancialmente las ventajas anteriores. Para ello usan familiares próximos: maridos, esposas e hijos, que obtenían licencias para explotar sociedades donde participaban de alguna manera. A estos listillos se les puede acusar de uso de información privilegiada, tráfico de influencias y negociaciones prohibidas a funcionarios públicos. Hasta ahora lamentablemente sólo la Fiscalía de la Audiencia Provincial de León ha anunciado su intención de abrir una investigación sobre la implicación de cargos de la Junta en esta trama.
¡Ojala que esto ocurra en otras Fiscalías! pero me temo que si no da un paso importante la propia Junta, elevando una acusación en toda regla o la Fiscalía de turno no toma de oficio el asunto, demostrando que su función es defender a los ciudadanos, todo se irá desvaneciendo en casi nada. Sólo algún rasguño en algún funcionario. Además ahora, con las sospechas sobre nuestra querida vicepresidenta, habría que tener más valor político y judicial si cabe ya que el asunto salpica de lleno al Gobierno Regional.
Si nada de esto ocurre, sólo nos quedará, como ciudadanos de a píe, mirar para otro lado cuando nos encontremos por las calles de Zamora a estos ilustres personajes. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego