DE DUELOS Y QUEBRANTOS (I)
 
 

 

           Así podríamos titular  la penosa historia que lleva arrastrando nuestro Ayuntamiento desde el momento que decidió abordar la construcción de un nuevo Museo para Baltasar Lobo, al contar con los restos amurallados del Castillo .Lo mismo que en  las bodas de Camacho, este plato ha resultado ser  de tan difícil digestión, que los resultados van a tener que seguir por un tiempo viéndose de lejano alcance.
Nadie suponía  que iban a surgir  tantos  problemas y menos que el  subsuelo  del  Castillo  iba a revelarnos la verdadera importancia de las dimensiones  de la fortaleza. A partir de ahora, se presentan cuestiones  nuevas que invalidan los términos sobre los que se basaba  el proyecto que estaba en marcha.
Ante todo es primordial resolver  la  adecuación  del  nuevo museo con su entorno y esto tendría que aplicarse  al resto de los edificios que vayan a formar parte de este Centro ¿O alguien piensa que el Museo puede alcanzar una vida decorosa aislado, como una planta exótica o como un ornato más de los espacios situados en los márgenes de la ciudad? No puedo evitar  pensar en los nuevos edificios  que nacerán  al calor del nuevo foco urbano, en que debe convertirse el futuro Museo. A su vez  este centro deberá  arroparse dentro de las actividades  cotidianas del barrio y de otras actividades  menos corrientes, nacidas desde y para toda la ciudad.Por si no fuera  evidente la trabazón  funcional que existe entre Museo-Castillo-Entorno, las excavaciones recientes configuran terrenos  con  disparidades  de niveles, que   se deberán resolver con proyectos concretos, mediante estructuras y  elementos urbanísticos que  van a subrayar estas   interdependencias mutuas, de  todos los elementos protagonistas que entrarán en la nueva Ordenación.
Parece una contradicción que unos espacios con tantas cláusulas de protección hayan estado sometidos a esa normativa  tan restrictiva  como para  paralizar cualquier  iniciativa  urbanística, pero que llegado el caso que nos ocupa, se convirtió  en, tal vez, la más permisiva.
Se reconoce que  el foso del Castillo no era tal y que si existía, lo era para proteger a sus  muros que se veían amenazados por la altura de los escombros de las demoliciones de la guerra con los franceses. Ahora, el Castillo va a recuperará una visión  mas cercana a la original, que siempre vimos disminuida  y  que ahora se nos muestra  con unas masas  pétreas impresionantes. Además de la liquidación del remedo de fortaleza que era, se va  a   producir el acercamiento de sus muros  en un espacio nuevo, accesible a todos los ciudadanos bajo signos de paz  y concordia después de tantos siglos  de sitio y aislamiento.
Un mapa de las excavaciones nos va a  poder permitir  clasificar y conocer el carácter de los estratos de sus suelos y de su valor arqueológico. Las primeras capas, de hasta dos metros  de relleno  bajo la rasante actual, proceden de los escombros  del caserío demolido por los franceses. Esta capa  carece  de valor  para edificar sobre ella, pero  tiene un valor  de soporte de las masas arboladas, que deberán ser protegidas en  la futura ordenación  de espacios libres. En cambio los paseos y viales que trascurrirán por cotas bajas irán terminadas con pavimentos adecuados para cada tipo de tráfico.
El estudio de estos suelos va a marcar las limitaciones  que van  tener  para  determinados usos .Los espacios más interesantes por sus restos arqueológicos, sin estar todavía investigados, pueden ser compatibles  para salas de escultura al aire libre ajardinadas,  dentro del recinto del Castillo. Análogamente  se hará la clasificación para  utilizar  los suelos adecuados  para los distintos usos, tales como: espacios libres de parque arbolado y pavimentado para tráfico peatonal; espacios abiertos para exposición, ajardinamiento y paseos de  tierra; espacios cerrados para construir, ser ocupados con forjados  convencionales, etc. Por lo tanto, esta variedad de usos comprenden  equipamientos de ciudad y algunos más  que puedan complementar  las actividades  del Museo, equipamientos de barrio  que  pueden partir de propuestas  que llegue a reclamar el vecindario, principalmente zonas de juego para niños; dotaciones  para acogida de los turistas, con  pequeño comercio, restaurantes, cafetería, agencia de viajes etc. Finalmente se completará  el cuadro urbano con un conjunto de viviendas  que permitan el nexo de unión con el tejido de la ciudad. Y ello dará la oportunidad de  diseñar una Plaza de formas regulares, trazada de acuerdo con el eje renacentista del Pórtico catedralicio y  que se convierta en el espacio de más alta representación  de la ciudad.
Este  esbozo pretende anticipar lo que puede significar este  nuevo entorno en el futuro de la ciudad. En definitiva, ello supone realizar el viejo sueño, hecho realidad como es el de devolver la vida a un sector que tuvo su  momento  de leyenda, de romancero hace ya unos cuantos siglos y que, sin embargo, no ha parado de seguir perdiendo vigor y significado. Del resurgir de este núcleo con tan alto pasado secular, depende  que pueda iniciarse el movimiento  para  la recuperación  del resto de la ciudad antigua. Todavía esto puede representa una alternativa  válida  de ciudad, frente  a otros desarrollos más recientes.
Esta propuesta no parte  de la renovación puntual de cada unidad de edificación, como se ha hecho de forma casi exclusiva sino que aborda el rediseño de todos los espacios y volúmenes  de edificación, por lo tanto atenderá  a los aspectos compositivos  a partir de una visión tridimensional  del Plan, lo cual supone reconocerlo como un ejercicio que hace real el concepto  de una arquitectura de la ciudad. Respuesta que  no es posible encontrar  en  el planeamiento tradicional basado en el desarrollo bidimensional que se extiende  por el plano, como nos tiene acostumbrados la actual práctica inmobiliaria.
Otro apartado que hay que  hacer notar es el valor  que ha tomado, en el diseño moderno, el aspecto de dinamicidad  que  aportan los itinerarios y recorridos y que la renovada  orografía  del lugar dará  amplias oportunidades imaginativas.
Y ¿Para cuando dejamos  la conexión de este apartado rincón con el barrio de Olivares y los recorridos que se desarrollan junto a la ribera del Duero?

Esta sacudida de alfombras,  con levantamiento subsiguiente  de polvo, con artículos de este tipo, lo que trata, en primer lugar, es de ejercer una crítica  que debe ser como la savia que anima las cosas públicas, el urbanismo, y ahora se ocupa y disiente del caso concreto y del tratamiento que se está haciendo de  los temas referentes al entorno Catedral-Castillo. Así  seguiremos.

ANTONIO VILORIA
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora


 
 
 
 
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