DE DUELOS Y QUEBRANTOS (II)
 
 

 

           De la experiencia  pasada con el asunto del Museo de Baltasar Lobo, se pueden deducir  conclusiones útiles para que no se repitan errores como han sido la consiguiente  decepción y pérdida de tiempo además de dinero así como el de poder abordar aspectos que no se habían  previsto con anterioridad.

Aún suponiendo  que las bases desde las que  partió el proyecto de Moneo se hubiesen cumplido en su totalidad, pronto iban a surgir problemas ulteriores, como el abordar las soluciones de continuidad con  el entorno inmediato de la obra de piedra de la fortaleza y  con el mismo Parque.

Probablemente hubiese sido  necesario emprender una remodelación del actual Parque  para hacer que  la nueva actividad se viese  apoyada con otras más orientadas a  consolidar la vida del barrio. Es hora ya de pensar  que este entorno debe ser considerado, todo él, un elemento unitario y se dejen de practicar ya las sempiternas  e incoherentes actuaciones que sólo contribuyen a aumentar el grado de desestructuración  que está sufriendo para satisfacción  de intereses  personales o institucionales y que parece que nadie deplora. Así, en el actual conjunto monumental, aparecen cuerpos de edificación añadidos tales como paneras, casetos con pretensiones  de vivienda, un laboratorio de higiene animal, que incluso  está protegido en el Catálogo  de Monumentos. Todavía, en un pasado no lejano, dentro del Castillo, se alojaba un centro utilizado para fines docentes y que  no  disimulaba su  carencia de traza arquitectónica. Los añadidos  de origen arqueológico que se hicieron  en las zonas de jardines, principalmente tenían  el propósito de introducir  elementos de separación  y de cierre  de un espacio irregular, con la intención de insinuar la forma de plaza, como espacio  marco del propio atrio catedralicio, pero que  la precaria arquitectura de la famosa Casa de los Gigantes termina  por arrumbar tal propósito. La última y definitiva prueba  del valor atribuido a la composición urbanística actual del Parque, se ha confirmado con la reciente  reconstrucción del conjunto de viviendas que cerraban  el paso al mirador próximo a la ermita de San Isidoro. Viviendas  que  son toda una contradicción con la política municipal de ir eliminando todo tipo de construcciones  parasitarias que se fueron  construyendo a lo largo de su larga historia, al arrimo de las Murallas, y toda una hipoteca por las servidumbres  creadas por el tráfico de vehículos que van a demandar.  

Tal vez como compensación para este Entorno,  aquejado con tantas medidas de corto alcance y  por la categoría del “sitio” que  hemos sentido  los zamoranos, las autoridades municipales, se decidieron promover la construcción de varios  edificios institucionales, cuyos proyectos viniesen avalados  por profesionales  de la más alta cualificación del país. Constituyen  intervenciones  importantes, aunque no se han separado del modelo practicado de gestión tradicional de sustitución de un edificio viejo por otro nuevo, sin tocar ni gastar más dinero en obras de adaptación o reforma de su entorno. Hasta que, en este capítulo, se llega a las obras del Castillo, en donde aparecen factores imprevistos  y el modelo de gestión se  revela  insuficiente y llega tarde con lo que el  proyecto se hace inviable.

Hemos llegado a la situación actual en  donde se tratará de recuperar, a marchas forzadas, toda la información que hubiese sido  garantizado la viabilidad del proyecto. Ello constituye una respuesta a un hecho localizado, como es la investigación de los suelos  y de la propia estructura de la fortaleza, para  una actuación  posterior y del alcance  o límites  admisibles en tal construcción. Medida necesaria, que llega tarde, pero que se centra en aspectos  mecánicos y arqueológicos de unos suelos  muy localizados, que  tratarán de borrar toda incertidumbre a la hora de  proyectar  los edificios futuros que  se integren en el Castillo.

Y entonces, ¿dónde dejamos el resto? Hay que pensar que cualquier actuación  singular que  se produzca en este Entorno va a tener consecuencias para el resto. A no ser que se siga practicando la política del “cambio de  disfraz al mono, sin tocar al animalito”, que es lo que se ha hecho hasta la fecha y  que  parece que es suficiente  para muchos ciudadanos.

¿No sería  el momento  para  tomar perspectiva y  remontar vuelo a la  altura de las nubes y  tratar de ver a nuestra ciudad, señoreando  la llanura desde muchos siglos? Demos por haber dejado atrás las pasiones de  días y noches y ya, libres de atadura alguna, podemos  dar alas a la imaginación  y  ver dibujadas  las líneas que renuevan este  viejo  entorno de la Catedral, que  está al alcance  con el solo toque mágico  de la confianza y  de la fuerza de  sus ciudadanos.

Pensar este Entorno, como se ha hecho hasta ahora, contando sólo con la suma de los programas respectivos de cada uno de los edificios proyectados, va a traducirse en un conjunto desestructurado, con una falta de empatía mutua entre las distintas actividades. El cajón de sastre  monumental de la ciudad. Nada más nocivo para que este entorno  llegue a ser  el nuevo Centro, referente principal y simbólico de la ciudad.

La necesidad de plantear la  remodelación de este Entorno es un mensaje  que lanzo  en el momento mas oportuno, ya que de preparan planes de actuación  de todo tipo, siempre de interés muy local, para  albergar funciones que hoy día se cumplen de forma deficitaria, impropias del decoro de una ciudad. Existe  una disposición de espíritu  sentido colectivamente como es el de apoyar  todo movimiento  que lleve a la implicación de la ciudadanía y que  se aborden en toda su extensión y profundidad  las acciones  de reforma para que este entorno  represente, en todo su esplendor,  las mejores cualidades de la ciudad y vuelva ser  el espacio de encuentro y participación que hemos soñado.

Para concretar todo este conjunto de objetivos de tan distinto origen, sería preciso exponer al público la pertinencia  y características  de los objetivos  del plan, en forma de  charlas y de propuestas gráficas que vayan dando una primera aproximación a los objetivos del nuevo Centro. Estos objetivos  se concretarían en un Plan Director, redactado por  un equipo, y que constituiría la base para la redacción del Plan  definitivo pormenorizado y fraccionado para el desarrollo de los diversos estudios de detalle urbanístico, de las obras de urbanización y de los nuevos edificios.

En esta fase previa es importante  el debate sobre el desarrollo de los aspectos teóricos que justifican el carácter   del tipo de intervenciones. Si tenemos como ejemplo  las actuaciones sobre un entorno  de origen románico para llegar a una  ordenación de tipo barroco, como es el caso de la Plaza del Obradoiro  de Santiago, el método  utilizado, si bien fue  fundamental la ubicación sucesiva  y el volumen de nuevos edificios incorporados, las decisiones de ordenación generales  fueron siempre prioritarias, por lo que  esta escenario monumental ofrece  juegos diversos de  encuentros visuales y de los puntos de fuga propios de las composiciones barrocas.  En  nuestro caso presente, tenemos una indicación fundamental, la que nos da el pórtico renacentista  de la Catedral,  que nos marca un eje principal de la composición  futura que se  organice frente a dicho pórtico, ya sea cuerpos de edificación ya de trazados  sobre el suelo.

Otro eje principal que contribuirá a estructurar la composición general es la que marca  el eje longitudinal de la Catedral y en el que se focaliza la cúpula.

Son observaciones que no pretenden convertirse en pies forzados, en  soluciones definitivas; son mas bien ideas que se lanzan al aire para romper los velos que hacen tan opaca  la estructura del conjunto de este entorno y para tratar de acabar con la idea de que  la situación actual puede considerarse como la  propia  de una obra terminada, a falta de retoques, y la incorporación de edificios que sustituyan a los actuales.

En definitiva, el debate  principal se refiere a las formas  de actuación sobre este entorno de tipo monumental. Una opción  es la que  busca  conservar  los aspectos pintorescos, propios de arquitecturas populares de carácter local y cuyas claves se encuentran en las morfologías y disposición de los propios edificios existentes.

La segunda opción es cuando se trasformó  la organización medieval  de sus barrios  históricos, que se hizo basándose en nuevos trazados regulares  y espacios proporcionados  para las distintas funciones  públicas, de estancia y circulación.

Esta ciudad  nuestra, aún con un fuerte pasado medieval, pudo a finales del siglo XIX remodelar  un nuevo centro urbano, aprovechando el viejo trazado medieval y al mismo tiempo conseguir que los programas y tipos de viviendas fuesen totalmente diferentes a las del antiguo régimen y mas apropiadas  para  la nueva burguesía, protagonista de la vida nueva  de la ciudad.

En el caso de los espacios urbanos de carácter monumental, se puede comprobar  el seguimiento de un Plan que se aplica en periodos discontinuos, como en el caso citado de Santiago, para un tipo de ordenación barroca o  el de la catedral de Milán, con un tipo de organización  de trazado regular, en donde  a lo largo de varios siglos se van consiguiendo la regularización  progresiva del escenario de calles y plazas que rodean a su catedral.

No dejemos traspasar las incertidumbres  a nuestros  sucesores, pues las demandas están ahí a la espera de ser atendidas y, con los ejemplos citados, demuestran el valor de los objetivos y acciones  a llevar, incluso a tan largos plazos. La Iglesia sí estaba acostumbrada a esta visión tan  larga de los tiempos. ¿Llegaremos a celebrar  el cumplimiento de todos los afanes e ilusiones que hemos puesto para convertir este espacio en un lugar   privilegiado de la ciudad? Por lo menos llegar a tener claro lo que queremos y pensar que  lo que hemos pensado tendrá su realización algún día.

Duelos y Quebrantos , dulces  de las fiestas de boda de nuestro  personaje  de la Mancha, también contribuyeron a que la  celebración  fuese de todo rumbo  y que  se  acabaron, con toda satisfacción,  para los invitados.

 

 

ANTONIO VILORIA
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora


 
 
 
 
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