Nos tenemos que alegrar todos los ciudadanos de que por fin el Ayuntamiento de Zamora haya llevado al fiscal, por posible delito contra el Patrimonio, las actuaciones que se están llevando a cabo en el antiguo palacio de los marqueses de Cardeñosa, en la calle santa Clara, cuyo promotor es el grupo Paco Mateo y su arquitecto Francisco Somoza. Dicho edifico tiene grado de protección tres lo que supone que sólo se pueden realizar obras de restauración, conservación, consolidación y rehabilitación. Curiosamente hay otros edificios derribados en la Rua de los Notarios, números 19, 21 y 23, que ahora son un gran solar, conservando malamente sus fachadas. Estos tres edificios están catalogados con grado de protección tres y cinco. La empresa promotora es Madrid Gestión y curiosamente su arquitecto es Francisco Somoza ¿También va a llevar el Ayuntamiento este caso al fiscal? Debería hacerlo ya que ha apercibido repetidas veces tanto al promotor como al arquitecto por su actuación incorrecta. Muy cerca de estos edificios está el castillo medieval donde se llevan a cabo, desde hace tiempo, trabajos arqueológicos ejecutados con respeto y esmero, también por el omnipresente Francisco Somoza. Como ciudadano me surge la siguiente pregunta ¿Cómo se puede ser tan fino cuando se ejecutan obras públicas y tan generoso en la interpretación de la normativa, tendente al derribo, cuando son privadas? Dicho arquitecto, con respecto a su actuación en el edificio de los marqueses de Cardeñosa, ha declarado que esta clasificación de protección del Patrimonio «es incompatible con el estado del edificio en cuestión, convirtiendo la ley en injusta ya que una catalogación tan estricta tiene que partir de un documento oficial preciso en la definición y análisis del estado del edificio». Sinceramente, sus declaraciones no me parecen de recibo y están cargadas de una enorme hipocresía. Lo que ocurre es que le gustaría tener las manos libres cuando se actúa privadamente sobre edificios protegidos a fin de sacar el mayor provecho económico posible para el promotor. Ya estamos cansados de ver la destrucción continua del patrimonio público cuando cae en manos privadas, contando con el beneplácito, en muchos casos, de los servicios municipales que por dejadez, intereses políticos y falta de medios acaban permitiendo que el promotor haga lo que quiera así como a profesionales que se adaptan tan bien a la situación que les conviene. Habría que seguir el ejemplo de otras ciudades donde se ha creado una Oficina Especial para el Conjunto Histórico con medios, independencia y profesionales preparados. Y a ciertos arquitectos muy mediáticos recordarles que no siempre se puede nadar y guardar la ropa ¡Más coherencia por favor, que no somos tontos! Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego