Buenos días y buena suerte (12-11-08)
 

      Los políticos de nuestra Comunidad están empeñados en formar un grupo financiero con todas las Cajas de Ahorros de Castilla y León, sueño largamente deseado, donde no sólo se pretende buscar eficacia financiera sino también mayor control político sobre el llamado músculo financiero de la Región. Esto supone crear un "grupo contractual", siguiendo un modelo que se pondrá en marcha por primera vez en España, por lo que se descarta la fusión de las seis entidades en una única caja, permitiendo que cada una siga conservando su identidad. Auguro que no lo tendrán fácil al margen de las dudas personales que me asaltan sobre si este modelo es el más conveniente  para la Comunidad desde el punto de vista financiero y de la competencia. Se argumenta, entre otras cosas, que la actual crisis económica y financiera ha acelerado este proceso ya que con este modelo se busca mayor eficiencia, rentabilidad y sostenibilidad así como mejor protección frente al riesgo en mercados financieros tan convulsos. Las palabras pueden con todo pero los hechos suelen ser a veces muy tozudos.
Digo que lo van a tener muy difícil ya que el modelo buscado parte de una imposición política, aceptada a regañadientes por muchas cajas, aunque algunas lo ocultan intencionadamente. Hay otras que ya han entrado claramente en la batalla, especialmente Caja España, que tiene su sede central en León. El equipo actual de gobierno PS-UPL en el Ayuntamiento de dicha ciudad ha votado a favor una moción presentada por los concejales leonesistas para expresar un rechazo unánime y contundente al proceso de integración –fusión encubierta según ellos- de las Cajas ya que perjudicará a León y potenciará aún más el centralismo de Valladolid. Mucha gente desconoce que el actual alcalde de León, del PS,  es a su vez empleado en excedencia  de Caja España y que los leoneses han considerado a esta institución como de su propiedad, actitud que ha ido contaminando poco a poco todo el proceso que se inició en 1990 y que culminó con la fusión de varias cajas de la región entre otras la antigua Caja de Zamora. Los que participamos en dicho proceso, nos hemos ido poco a poco desilusionando por tal deriva.
Personalmente no me fío nada ni del alcalde de León ni de los intereses de la Junta, apoyada por el PS; y que conste que no me opongo a que se realicen fusiones entre cajas, siempre traumáticas, pero que nazcan desde las propias instituciones y que sean tuteladas por las administraciones competentes, especialmente por el Banco de España. Por otro lado, también habrá que valorar el riesgo que tiene entrar en fórmulas tan novedosas de integración en estos momentos de crisis económica a largo plazo ya que nadie duda que toda unión, aún deseada, crea disfunciones y guerras internas durante un largo tiempo, más incluso cuando ha sido impuesta.
¿Tiene la Junta datos económicos sobre las debilidades reales de ciertas cajas de nuestra Comunidad y por ello fuerza una integración tan peculiar en España? Posiblemente, pero de ello nada ha trascendido. ¿Puede ser un paso previo para pasar a una fusión en toda regla si la experiencia funciona bien? También es posible. ¿Y qué pasará si no funciona? Muy sencillo, lo pagaremos los ciudadanos. Buenos días y buena suerte.


Antonio Gallego

 
 
 
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