Hace unos días se ha celebrado en la Fundación Rei Afonso Enriques uno de esos actos donde se repiten otra vez las mismas palabras, se desgranan las mismas ideas, se reúnen los de siempre y donde uno tiene la sensación de que no sirve para gran cosa. Palabras, palabras y más palabras volando por el Duero hacia su desembocadura. Ya lo hemos visto otras veces. El Foro Coopera, así se llamó al evento, se pareció más a una convección del PP que a otra cosa. Un prestigioso asistente me confesaba que se marchó a la mitad del acto asqueado de tanta repetición, inexactitud y tan pocos resultados.
Como todos Vds. saben, el Hispano-Luso ha sufrido muchos vaivenes en su corta historia y ha contado con diversos secretarios generales hasta que Antonio Vázquez descubrió, milagrosamente, al idóneo: José Luis González, que al poco de ocupar ese puesto se lo llegó al Ayuntamiento como concejal. Y allí sigue con Rosa Valdeón como concejal de Obras además de estar en el patronato de la Fundación Baltasar Lobo y en el del poeta León Felipe. Todo un prodigio de presencia múltiple que no de gestión pues a la vista están los resultados.
La verdad es que la Fundación Rei Afonso Enriques lo va tener muy difícil cara al futuro ya que depende de los fondos europeos, cada vez más escasos. Además ya no disimula ser un feudo exclusivo del PP, y más directamente de Valladolid. La participación portuguesa, a pesar de ocupar formalmente la presidencia de la Fundación, es cada vez más tibia. Los zamoranos conocen más esta institución por el festival de fados que se celebra anualmente, por cierto con bastante éxito, que por otra cosa.
El consejero que inauguró el Foro Coopera, José Antonio de Santiago, citó dos proyectos, como todos, vitales para la región. Uno el Plan de Movilidad, Innovación y Territorio, conocido como MIT, que curiosamente, de llevarse a cabo, beneficia con claridad a Salamanca por estar situada en el eje apropiado respecto a Portugal; el otro proyecto estrella del momento, con el que nos van a marear a partir de ahora con un montón de palabras es el conocido como Cúpulas del Duero, definido como un instrumento de Ordenación del Territorio, vinculado a la cuenca del Duero y pretende asegurar la cohesión territorial, social y económica del valle del río. Y ahora ¿Se quieren reír un poco? Escuchen lo que dice el primer objetivo de ese proyecto: compatibilizar el sistema productivo con la protección natural y cultural del valle del Duero. ¿No les suena esta musiquilla? Ese objetivo es lo más opuesto al proyecto que tiene el Ayuntamiento y la Junta de hacer un polígono industrial en Villagodio, la mejor vega que nos queda, justo al lado del valle del Duero. El descaro de estos señores roza ya lo increible. Buenas días y buena suerte.
Antonio
Gallego