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El pasado día 31 de octubre el Ayuntamiento de Zamora aprobó por unanimidad una moción de Adeiza para la ubicación de la antigua Puerta del Pescado en la glorieta del Cementerio. Esta posibilidad de reconstruirla en alguna de las rotondas no es de ahora, ha sido considerada ya múltiples veces, al menos desde el verano de 2004, y me consta, porque recibí información directa de los técnicos de Parques y Jardines del Ayuntamiento, que tal posibilidad se barajaba de nuevo en el verano de 2006 por ellos y por el arquitecto Francisco Somoza —que en su día dirigió las labores de desmontaje de la puerta entonces ubicada en San Martín—. Ver levantar de nuevo sus mil seiscientas piedras una a una es una aspiración que tenemos muchos zamoranos hace tiempo, muchos de nosotros porque sólo pudimos conocerla en San Martín dignificando el monumento a los caídos —donde a tantos nos hicieron cantar el “Cara al Sol"— y no renunciamos a verla erguida cumpliendo una, al fin mucho más digna, función monumental e histórica.
En enero de 2006, Miguel Ángel Mateos lanzó la sospechas del robo de sillares de la Puerta, y así lo publicó La Opinión de Zamora. Preocupado por esta información, y gracias la amabilidad de un funcionario municipal, conseguí ver los sillares debidamente empaquetados sobre palés de madera y guardados en los almacenes de que dispone el Ayuntamiento junto a la Estación de Ferrocarril. Fue un alivio.
Esta puerta, de cuya existencia se tiene noticia desde finales del siglo XIV, fue representada como un arco sin torres en el dibujo de la “vista” de la ciudad que Antón Van den Wyngaerde hizo en 1570. De todas las puertas medievales de la muralla de Zamora, ésta fue la primera en desaparecer ya que el 18 de abril de 1849 se acordó derribarla y construir una nueva porque resultaba estrecha para los carros. El resultado fue el arco neoclásico que conocemos. Su nombre aún hoy se utiliza para denominar a la zona situada entre Olivares y el Puente de Piedra, y así siguen muchos zamoranos de los Barrios Bajos y de Olivares refiriéndose a la pequeña barriada donde estuvo situada esta puerta. En 1908 se desmontó y trasladó al final de la Avenida de Requejo y allí fue el “Arco de la Independencia” que conmemoraba el centenario de la invasión napoleónica. En esa ubicación ya fue usada después del pronunciamiento de Franco como lugar de conmemoraciones fascistas. Cuarenta y tres años después, en 1951 se desmontó de nuevo y se trasladó a San Martín, añadiéndole una cruz como Monumento a los Caídos. Y de allí fue levantada en 2001, numeradas sus piedras, empaquetadas y almacenadas a la espera de ser reubicada (www.dyutec.com/zamora)
La decisión de reconstruirla de nuevo que se ha tomado ahora, produce una cierta sensación de insatisfacción. No está claro si se quiere que sea considerada una “Puerta de la Ciudad Amurallada” o un “Arco de la Independencia”. Si es el primer caso, cuesta entender su alejamiento de la Ciudad. Casi es un destierro. En el centro de una rotonda relativamente alejada de la población, la puerta o el arco, no será más que un elemento ornamental; pero si lo que se pretende es recuperarla como Arco de la Independencia, como parece, mejor sería devolverla al entorno en el que fue ubicada ahora hace cien años, que espacios hay en el cruce de Cardenal Cisneros con la Avenida de Requejo donde recuperaría su valor histórico, amén de una visualización mucho más cercana y racional.
Casi no me atrevo ya a mencionar la que sería, creo, su ubicación más apropiada, previa preparación de su entorno —incluso ganándole al Duero un espacio semicircular—: En las proximidades del lugar en que estuvo inicialmente, o quizá en el arranque de la Cuesta del Pizarro. Allí donde nació como Puerta de la Ciudad Amurallada tendría un valor añadido muy estimable tanto para el monumento como para la ciudad. Sería lo que hoy llaman una verdadera “puesta en valor”. Ya entiendo que puede ser más complicado, e incluso más costoso, pero no sé si se ha estudiado con interés o los escasos 60.000 euros presupuestados han condicionado una decisión tan poco elaborada. Aspecto este que podría soslayarse ahora que hay urgencia de encontrar proyectos de rápida ejecución para utilizar los fondos de ayuda a los municipios.
Si como parece la decisión de ubicarla en la rotonda del Cementerio es firme, es de esperar que al menos el interior de la rotonda se haga peatonal y se diseñe con la suficiente amplitud. Y como este continuo trasiego histórico contribuye de hecho a confundir a las gentes, bien estaría una buena ilustración explicativa y, de paso, no olvidar de señalar de algún modo más o menos gráfico también el lugar de su inicial ubicación: Algo así como un buen monolito descriptivo que dijera “Aquí se ubicaba hasta 1908 La Puerta del Pescado que cerraba el Recinto Amurallado de Zamora y con ese nombre es conocido este lugar y su entorno por los zamoranos”
Santiago Fernández
(Miembro del Foro Ciudadano de Zamora)
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