El Gobierno de la Nación está intentando la cuadratura del círculo con la nueva propuesta de financiación autonómica que pretende modificar el sistema anterior vigente desde 2001 que determinaba los recursos de cada Comunidad Autónoma en función de las variables que identificaban sus servicios básicos y comunes formados principalmente por la educación, servicios sociales y la sanidad. La necesidad de modificar el sistema vigente se debe a la reforma de los nuevos Estatutos de Cataluña, Comunidad Valencia y Andalucía principalmente. Todo el mundo sabe que el mapa de las autonomías en España es asimétrico ya que conviven regiones ricas y pobres, densamente pobladas y otras despobladas y envejecidas, algunas muy concentradas geográficamente y otras dispersas además de otras componentes como son la emigración y la lengua. Y para colmar el vaso de las diferencias está el control político existente en cada comunidad, de distinto signo. Cada una quiere poner sobre la mesa sus propias variables como fundamentales ignorando o minusvalorando las del vecino. El componente tribal, tan español, está servido, apoyado en los agravios comparativos, algunos históricos, que suelen ser espoleados por los responsables políticos. Hasta ahora, a nivel sólo de planteamiento general, el Estado pretende conseguir la citada cuadratura con más dinero y con distintos fondos que cubran las peculiaridades de cada autonomía. Ya veremos que pasa cuando estos principios vayan acompañados de cifras concretas. Seguro que de nuevo el gallinero se alborotará y lo peor de nuestros políticos saldrá a la luz.
Como muestra, las opiniones que están apareciendo en los medios de comunicación de nuestra comunidad tales como que “la propuesta suena a sardana”, en referencia a Cataluña o que “la Junta ha fracasado en su política demográfica ya que de cada 100 personas de crecimiento de la población en España, sólo una corresponde a Castilla y León, con lo cual se sigue perdiendo peso demográfico dentro del conjunto del país” o que “la propuesta de financiación autonómica remitida por el Gobierno no pasa la ITV de nuestro Estatuto de Autonomía, ni siquiera con la ocurrencia del presidente Zapatero de crear un fondo más para compensar a comunidades que han perdido población”. No creo que sea necesario identificar qué partido las ha realizado. Ya pasó lo mismo en el 2001, con el nuevo convenio, pero al contrario, es decir, se opuso el PS como ahora lo hace el PP, al menos a nivel nacional.
Ante este espectáculo, la mayoría de los ciudadanos mira para otro lado: a la crisis económica, al paro y a la inseguridad de su futuro ya que no puede hacer otra cosa ante tanto ruido y tanta arbitrariedad. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego