PAZ DURADERA PARA ORIENTE PRÓXIMO
 
 

          Las palabras son insuficientes, al ver en televisión esas imágenes que sobrepasan los límites de cualquier imaginario de película de terror. Y uno se pregunta ante aberraciones de este calibre: ¿El mundo entero no puede exigir a un pequeño país, como Israel, que cese los bombardeos sobre habitantes indefensos?

           Admitamos que los israelíes tienen derecho a su seguridad, pero ¿por qué no se les concede lo mismo a los palestinos? Se acepta que en el año 1948 se creara el Estado de Israel sobre un país que durante milenios había sido denominado  Palestina; aquí, para ubicar a los inmigrantes de religión judía, procedentes de Europa, la población palestina fue desposeída de todas sus propiedades, incluidas las viviendas donde habían nacido, desarraigada de sus ancestros y obligada a vagar errante en busca de campos de refugiados, los que gozaron de buena fortuna y salieron con vida; sin embargo, no es tolerable que Israel siga asesinando sin orden ni concierto y que el mundo siga siendo cómplice por omisión.

           No es buena la actuación de Israel, pues sólo engendra odio; antes se escudaba tras el parapeto de Yasir Arafat; desaparecido éste, la causa de todos los males es Hamas; y siempre encuentra un motivo para seguir matando palestinos. Israel no se conforma con haber instaurado el Estado israelí sobre tierra Palestina en 1948, sino que en 1967 ocupó los territorios de Cisjordania y Gaza, únicos espacios palestinos donde podían situarse los refugiados oriundos de Palestina, a los que, previamente, Israel había expulsado de sus lugares de origen, para crear el Estado de Israel, como se ha explicitado antes. No conforme con todo ello, sigue colocando asentamientos para situar a ciudadanos de religión judía, traídos de Rusia y otros países, en Cisjordania (Jerusalén oriental y poblaciones limítrofes), y para separar los asentamientos israelíes de las poblaciones palestinas, ha alzado altos y opresores muros de hormigón que encierran, por decirlo así, a los palestinos en auténticas cárceles, sirviéndonos de paradigma el libro de un zamorano, Agustín Remesal, Gaza. Una cárcel sin techo, cuyo título es elocuente por sí mismo.

          Israel demanda que Hamas cumpla las infinitas treguas de paz de las que se ha hablado a lo largo de estos 60 años, mientras su ejército asedia a los ciudadanos palestinos, sigue con los asesinatos selectivos, bloquea las ayudas internacionales, los mata de hambre, les derriba sus míseras viviendas, y, luego, quiere convencer al mundo de que busca la paz. ¿No les parece incoherente? La paz se construirá sólo si se piensa en israelíes y palestinos, pues éstos, aunque desposeídos, también necesitan un suelo sobre el que apoyarse para pasar su existencia.

Flora Lobato

 
 
 
 
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