La batalla por el control de Caja Madrid ha disparado la preocupación general por el excesivo control político de las cajas españolas. La primera pregunta que nos hacemos es: ¿Están politizadas las cajas? Mi respuesta es muy clara: Si. Para demostrarlo me apoyaré en datos de nuestra Comunidad, inmersa en un proceso de concentración de las seis cajas de ahorro de la región. El reparto de poder en las cajas, según la Ley de esta Comunidad, se distribuye de la siguiente manera: la representación política, vía Cortes y Ayuntamientos, tiene el 47 %; un 37 % le corresponde a los impositores o clientes; un 11 % es para los empleados, vía sindicatos, y un 5 % lo tienen las entidades fundadoras o de interés general, algunas también son Ayuntamientos o Diputaciones. Es decir, un 50 % está claramente en manos de los políticos. Cualquier accionista que posea el 50 % del capital de una empresa privada tendría el control de la compañía. En las Cajas de Ahorro la palabra capital, es decir, dinero hay que sustituirla por poder de decisión vía Asamblea General. El empresario arriesga su dinero personal y el político el dinero de los impositores y, ambos, el empleo de los trabajadores. La propuesta de integrar a las cajas de la región la han iniciado el PP y el PS, no las propias cajas. Todo ello prueba, de forma evidente, que las cajas están politizadas; por otra parte, no olvidemos que muchos políticos reciben ingresos añadidos por ocupar diversos puestos en ellas al margen de los tratos de favor, vía precio especial, que a veces reciben los propios partidos. En Cataluña, de la que tanto gusta hablar al PP como origen de todo mal, la Ley sólo permite un 25 % a la representación política. Otro problema, tan importante como el anterior, es el peso de los intereses personales en cada caja, bien organizados, caciques encubiertos, que cuentan con el apoyo de políticos de la zona para controlar la entidad y que se ocultan tras la defensa de la llamada identidad local. Esto está ya ocurriendo en el proceso actual. Sólo hay que saber mirar.
Pero nos estamos olvidando de una parte importante que son los impositores que, según la Ley, tienen el 37 % de poder en los órganos de las cajas. En las múltiples reuniones que se están realizando, ¿alguien ha visto quién representa a los impositores? No aparecen por ningún lado. Los políticos dirán que, como son ciudadanos, están representados por ellos, ¿Vd. confiaría su dinero a un político? Claro que no. Somos los convidados de piedra ya que la mayoría de los que me escuchan serán clientes de alguna caja. ¿Qué podemos hacer? Siento mucho decirlo pero a corto plazo nada ¿Por qué la Junta, sin contar con las cajas, ha emprendido ahora este proceso de integración? Con certeza no lo sabemos pero seguro que la respuesta técnica la tiene el Banco de España. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego