Buenos días y buena suerte (11-02-09)
 

      La verdad es que cada vez me cuesta más comentar las noticias locales y provinciales. Muchas están mediatizadas por intereses políticos partidistas, legítimos, pero pesados y aburridos. Otras veces están cargadas de publicidad interesada que a los pocos días cae en el vacío. Tampoco hay que mirarse demasiado al ombligo. Por un momento estuve tentado de entrar a la noticia de la presunta querella criminal que el Ayuntamiento de la capital quiere interponer a dos diputados de IU pero, además de no conocer con precisión los términos de la denuncia, aún no se ha presentado de forma oficial y a lo mejor ni lo hacen. Con este Ayuntamiento todo puede ocurrir, pero presiento que si la alcaldesa se mete en ese embrollo puede salir mal parada, como tantas veces. La inteligencia no es el punto fuerte de este Equipo de Gobierno. Sólo apuntaré que como ciudadano considero positivo que IU haya informado públicamente sobre el documento del PGOU. Lo que está pasando alredor de este documento es una vergüenza.
Hoy me voy a centrar en algo más interesante como es la celebración de 200º aniversario del nacimiento de Charles Darwin, naturalista inglés que observó y demostró que todas las especies de seres vivos han evolucionado con el tiempo a partir de un antepasado común mediante un proceso denominado selección natural. Su teoría acabó siendo ampliamente apreciada y actualmente constituye la base de la evolución moderna. En abierta oposición a esta teoría de base científica se encuentra el creacionismo que es la creencia, inspirada en dogmas religiosos, según la cual la Tierra y cada ser vivo que existe actualmente proviene de un acto de creación por un ser divino.
El enfrentamiento entre estas dos teorías, entre creacionismo y evolucionismo, tiene su principal campo de discusión en EE.UU. donde al menos en 20 Estados, los más conservadores y republicanos, son teatro de batallas legales sobre propuestas que penalizan el incluir el darwinismo en los programas de enseñanza. El conflicto, que empezó en 1930, vuelve a ponerse de moda cada vez que los conservadores se instalan en el poder, apoyándose también en que el 44% de los americanos cree que el hombre fue creado directamente por Dios a su imagen hace unos 10.000 años. En pocos países, los presidentes de una nación hacen tal espectáculo dominical y religioso como en Norte America; en muchos casos tienen su predicador de cabecera.
Esta situación no es nueva y la historia está llena de enfrentamientos entre el hecho científico y la creencia religiosa y dogmática. Pero siempre, con el tiempo, la verdad científica se acaba imponiendo. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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