Buenos días y buena suerte (25-02-09)
 

      Hay que ser muy valiente, algo inconsciente o incluso masoquista  para seguir toda la actualidad que se nos viene encima cada semana tanto a nivel internacional como nacional.  No sólo está el problema de la crisis económica, a la que nadie encuentra por el momento solución, que está originando paro, recesión, pérdida de riqueza e incertidumbre cara al futuro sino también la tensión política nacional entre los dos grandes partidos, incrementada por la proximidad de las elecciones en  Galicia y País Vasco, seguidas en breve por las europeas. Todo se ha sobrecalentado a causa de la trama de las escuchas en la Comunidad de Madrid y del proceso abierto por el juez Garzón sobre presuntas corruptelas políticas de simpatizantes y miembros del PP, que no sabemos cómo acabará. Gracias a la iniciativa de este magistrado se han conseguido cosas importantes y otras han acabado como el rosario de la aurora. Ahora que el Sr. Rajoy y sus muchachos ven al juez como un lacayo del Ejecutivo, conviene recordarles que hace algunos años fue él quien destapó la trama de los GAL, justo después de formar parte de la candidatura socialista por Madrid para el Congreso de los Diputados. Para colmo, aparece por medio la montería en la que coincidieron el juez y el ya ex ministro de Justicia Sr. Bermejo en Andalucía. A los que ya tenemos algunos años, nos recordó a aquellas cacerías del dictador Franco y sus ministros, rodeados de una pléyade de empresarios a la caza de otras piezas no cinegéticas como eran concesiones administrativas y contrataciones a dedo. La Escopeta Nacional reflejó perfectamente aquel ambiente franquista de comadreo y chanchullo.

            Creo que nadie pone en duda que tanto Garzón como Bermejo han cometido un error tanto por asistir a un acto un tanto rancio como por no intuir que su encuentro era totalmente inoportuno. Ello ha permitido al PP originar la  trifulca que ha creado y agarrarse al suceso como a un clavo ardiendo. Pero no dejemos que los árboles nos impidan ver el bosque y lo importante no es la cacería sino la presunta trama de corrupción política, con soborno a funcionarios y cargos públicos, con regalos y dinero para obtener contratos, con defraudación fiscal y otras lindezas.   En su día, tanto el caso  GAL como el de FILESA, que era una trama de corrupción consistente en la creación de varias empresas cuyo fin era la financiación ilegal del PS, hicieron que dicho partido perdiera votos y poder político. Posiblemente lo mismo le ocurra al PP si al final se demuestra su implicación. Pero no nos engañemos, todo esto es debido al oscurantismo que rodea la financiación de los partidos políticos. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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