Este comentario que escuchan hoy lo empecé a escribir el pasado día 27 ya que estaba seguro que Adeiza iba a votar a favor del PGOU junto con el PP en el Pleno del día 30, como así ha sido. Las razones de mi certeza eran muy simples: Por un lado, las declaraciones textuales del Sr. Mateos cuando manifiesta que «sería dar otra vuelta a la noria y permanecer en un círculo vicioso. Ahora se abre la posibilidad, con las alegaciones, de que los ciudadanos completen el plan”; por otro, la cara de felicidad que reflejaba Feliciano Fernandez, el concejal de urbanismo, durante la última comisión, muy distinta de su cara habitual de despiste. Las declaraciones del portavoz de Adeiza hacían mención expresa a las alegaciones de los ciudadanos, que sólo se pueden presentar una vez aprobado el Plan.
También he manifestado hace días que en este proceso en torno al Plan de Urbanismo hemos perdido todos porque ha sido gestionado de la peor manera posible. El Plan inunda de sospechas al actual Equipo de Gobierno en su posible connivencia con la especulación además de haber dejado claro que no tiene ninguna habilidad negociadora en su situación de minoría; también los técnicos del Ayuntamiento han quedado tocados en su profesionalidad y finalmente se ha creado un cierto enfrentamiento social en la ciudad. En cuando a Adeiza ha tenido un protagonismo excesivo respecto a sus votos y ha quedado en evidencia, otra vez más, por su actuación alambicada, jugando a un suspense que posiblemente ha irritado a todos, como pasó hace casi dos años. Nadie les niega el derecho a tomar la decisión que considere oportuna pero con estilo y seriedad, sin histrionismo y sin oscurantismo, camino que quiere aún dejar abierto cuando manifiesta que “su posicionamiento no es definitivo ya que queda mucho camino por delante y esto no ha hecho más que empezar”. Desde mi punto de vista, esta agrupación está demostrando una gran inmadurez política, cercana al ridículo, a pesar de los intentos del historiador Sr. Mateos de querer pasar por un buen estadista.
Tampoco estoy seguro que el proceso se haya cerrado ya que pueden surgir impugnaciones de profundo calado jurídico y administrativo como lo demuestran los informes técnicos presentados y que no han sido considerados por el Equipo de Gobierno además de las alegaciones que, sin duda, se presentaran por parte de ciudadanos, partidos políticos y colectivos sociales y profesionales. Posiblemente la alcaldesa siga jugando a buenos y malos sin mirarse a ella misma y al lío tan monumental que ha organizado con este asunto. Sinceramente no sé que pensaran de todo esto en su propio partido. Pero bueno, tampoco es el fin del mundo además de que la Semana Santa, que todo lo cura en esta ciudad, está a la vuelta de la esquina. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego