Dice un proverbio hindú: Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora. Esto viene a cuento porque hoy se inaugura la XXV edición de la Feria del Libro en Zamora con un pregón de Luis Antonio de Villena y que contará durante el resto de la semana con la presencia de diversos escritores y editores.
Las Ferias del Libro datan del siglo XV y se vieron muy favorecidas no sólo por la invención de la imprenta sino también por el crecimiento de los negocios de los libreros y de su creciente presencia en las ferias mercantiles que ya se celebraban en toda Europa a finales de la Edad Media destacando especialmente las grandes ferias de Lyon, Medina del Campo, Francfort y Leipzig.
Hay que distinguir básicamente las ferias para profesionales como las de Francfort en Alemania, Guadalajara en Méjico y LIBER en España de aquellas en que la presencia de editores, autores y público en general, con la participación activa de la ciudad, forman una amalgama cultural, turística y de animación que cada vez está adquiriendo más importancia. El ejemplo más representativo de este tipo de ferie es la que se celebra en el Retiro de Madrid.
Al calor de esta sana costumbre, en casi todas las ciudades españolas de un cierto tamaño se celebran fiestas similares, con objetivos más culturales que comerciales, unas con mayor o menor fortuna, dependiendo casi siempre de la generosidad de los presupuestos públicos. Esto es lo va a ocurrir este año en Zamora, que cuenta con un presupuesto de 35.000 €, muy superior a otras ediciones y que se celebra del 3 al 7 de junio, en la plaza de Claudio Moyano bajo el lema Zamora Lee y que contará con la presencia de una veintena de escritores, que presentarán y firmarán sus ejemplares. La presentación de los libros tendrá lugar en la Biblioteca Pública del Estado, que cuenta con suficiente prestigio en esta actividad. El objetivo, según los organizadores, es convertir el certamen «en un espacio donde no sólo se muestre el libro sino donde también se generen ideas y, sobre todo, se fomente el gusto por el libro y la lectura».
Desde luego hay que felicitar al Ayuntamiento de Zamora por la ayuda no sólo económica sino también organizativa con la que apoya esta feria y por la programación importante de calidad que aparece en su programación. Confiamos que este camino tenga continuidad cara al futuro ya que es la única manera de consolidar una feria y ayudar a que los españoles incrementemos nuestro amor a la lectura que tiene unos de los índices más bajo de Europa. Buenos días y buena suerte.
Antonio
Gallego