Buenos días y buena suerte (1-07-09)
 

           En estos días está de actualidad el posible cierre de la central de Garoña, en Burgos, que fue inaugurada en 1970 y que utiliza combustible nuclear para la producción de energía eléctrica después de 40 años activa. Esta central ha sufrido diversos accidentes de funcionamiento en su periodo de vida de diversa gravedad. Nadie pone en duda que esta central es una fuente de riqueza para la zona y por tanto es comprensible que sus trabajadores y poblaciones dependientes se opongan a su cierre. Pero este problema supera con mucho la visión local, siempre respetable, y se debe enmarcar en la política energética y en el compromiso político que rodea a este tipo de energía. En España existe una amplia oposición ciudadana contra la energía nuclear, posiblemente a raíz del terrible accidente sucedido en Chernobil en 1986, cuando uno de sus reactores explotó dejando al descubierto el núcleo y emitiendo una gigantesca nube radiactiva hacia toda Europa. Todos los residentes de la ciudad y aquellos que vivían en la zona de exclusión fueron evacuados debido a que los niveles de radiación sobrepasaron todos los estándares de seguridad. Toda la zona quedó arrasada.

           Desde el punto de vista energético global su cierre no crea ningún problema importante ya que la central no genera ni el 2 % de la energía que se consume en España; desde el punto de vista político, el Partido Socialista incluyó en el programa electoral con el que concurrió a las elecciones de 2008, en lo referente a la energía nuclear, el compromiso de sustitución gradual de la energía nuclear por energías seguras, limpias y menos costosas, cerrando las nucleares de forma ordenada en el tiempo al final de su vida útil, dando prioridad a la garantía de seguridad. Como siempre ocurre en estos casos, el Sr. Rajoy, del Partido Popular, ha exclamado que dicho cierre es un disparate, intentando buscar posibles votantes debajo de las piedras olvidándose de que era vicepresidente del Gobierno cuando en el 2002 se cerró la central nuclear de Zorita. Como decía no hace mucho Manuel Rivas, lo que hace poco eran razones ahora son disparates.

           El cierre, si se confirma, no será inmediato ya que hasta el 2011 no podría ser efectivo y loa trabajos de desmantelamiento podrían durar otros cuatro años más. Con ello habría tiempo para buscar una solución alternativa a los problemas que crea el cierre de la central en la zona. Personalmente estoy en contra de la energía nuclear principalmente por los riesgos de seguridad que conlleva, a pesar de todas las mejoras producidas, y por la peligrosidad de los residuos nucleares, sin solución hasta el momento, cuya vida media es de miles de años. Una carga envenenada para las generaciones venideras. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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