Buenos días y buena suerte (29-07-09)
 

            Se ha discutido muchas veces sobre el diferente estilo en la forma de ejercer el liderazgo por parte de hombres y mujeres, tanto en el mundo de los negocios como en la política. A los hombres se les asocia con un estilo autocrático frente al más cauto, ético y transversal de las mujeres. Parece que aumentan los que piensan que la economía y la política funcionarían mejor con más mujeres al mando. Se dice que, por lo general, las mujeres son más conscientes del riesgo, ponen la ética, la responsabilidad social y el gobierno corporativo por encima de otros valores y, a la hora de tomar decisiones, usan tanto sus habilidades racionales como emocionales. También se deja claro que un mundo exclusivamente femenino sea mejor que uno masculino, pero sí que es  necesario un mayor equilibro de género si queremos construir un mundo más sostenible. Con ello se recalca que entre los sexos hay diferencias de estilo más que de preparación. Hay investigaciones que muestran que, de alguna forma, las mujeres se encuentran más cómodas usando un modelo de liderazgo llamado transformacional, lo cual implica saber motivar más y mejor, saberse ganar la confianza de la gente y animar a sus subordinados a desarrollar su potencial. En cambio, los hombres suelen encajar con el estilo tradicional, más autocrático, y muy basado en recompensar el cumplimiento de objetivos y castigar su incumplimiento.

            Todas estas reflexiones me vienen a la cabeza por el hecho de que el Ayuntamiento de la ciudad está regido desde hace más de dos años por una Alcaldesa, la primera en su historia, y me he esforzado en analizar si los ciudadanos hemos notado un estilo diferente. Visto lo que ha pasado en este periodo de tiempo, personalmente creo que el estilo de Rosa Valdeón no encaja para nada con el se asocia a las féminas y se parece extraordinariamente al que se atribuye a los hombres. Cada vez se me parece más al estilo de la última etapa de Antonio Vázquez como si fuese su alter ego. La intransigencia, falta de diálogo, sensibilidad por los criterios de sostenibilidad  y medioambientales de la ciudad unido a un  control rígido de los funcionarios que no logra someter han sido las características de lo que lleva de mandato. Se puede decir que la gestión de la ciudad, hasta ahora, no ha recibido un aire fresco y distinto,  de estilo femenino, salvo el de la simpatía que desarrolla en las distancias cortas que también era, a veces, una característica del anterior alcalde. Pero todo acaba ahí y su estilo me recuerda mucho a una funcionaria que tiene como único refugio su partido. Cuando tiene problemas la única forma que tiene de solucionarlos es pedir ayuda a su querida Junta de Castilla y León. Nada de dialogo ni personalidad propia. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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