Buenos días y buena suerte (7-10-09) - La calle es mía.
 

            Durante la Dictadura, Manuel Fraga dijo en una ocasión aquella frase ya famosa “la calle es mía” cuando la oposición intentó manifestarse el Primero de Mayo de 1976. Por suerte todo ha cambiado y ahora la calle ya es de todos pero eso no quita que el Ayuntamiento de Zamora autorice ciertas ubicaciones de acontecimientos que agreden otros valores como son el respeto del entorno, el buen gusto y la seguridad de los ciudadanos.  En menos de un mes hemos asistido a dos acontecimientos donde no se han tenido en cuenta esos valores al margen de su concurrencia. También es responsabilidad de las instituciones públicas educar a la gente y no permitir que ciertos actos se ubiquen en lugares inapropiados, buscando el populismo barato o cediendo a instituciones poderosas.

            El primer ejemplo de lo que denuncio es la celebración del décimo aniversario de la marca Ternera de Aliste en la misma Plaza de la Catedral, donde se asaron a la brasa dos terneras de un peso total de 500 Kg. que posteriormente fueron degustadas por una multitud de personas. Resulta difícil entender que la Concejalía de Turismo, que a veces se pone tan exquisita en declaraciones, haya permitido usar este entorno monumental tan excepcional, junto al complejo que ahora pretende promocionar como es el Castillo Centro de Arte para usarlo como asador público, llenando el aire de olor a grasa, vino y griterío festivo dentro de un populismo facilón vía la manduca gratuita que siempre tiene éxito ¿No había otro sitio más natural para tal evento como es el Bosque de Valorio o alguno de los espacios al  lado de río Duero? ¿Qué sensibilidad demuestran aquellos que hablan de excelencia turística y expresiones por el estilo? Vergonzoso.

               El segundo acontecimiento es la exposición titulada «Neolítico. De nómadas a sedentarios» de la Caixa de Pensiones que ha  inundando  y cerrado la plaza de Claudio Moyano hasta el 15 de noviembre, lugar donde existe un marco cultural, artístico y de servicios públicos como son: el Parador Nacional, la iglesia de san Cipriano, la Biblioteca Pública del Estado y el mirador al Duero. Es un despropósito evidente tal ocupación volumétrica permitida a una entidad privada que incluso puede tener connotaciones de seguridad ciudadana al taponar este lugar cara a emergencias o imprevistos. Dice el Ayuntamiento que ha sido debido a las obras en la Plaza de la Marina pero añade que en el futuro se optará por el casco antiguo para estos eventos. Como verán, hemos pasado de “la calle es mía” de la época franquista a “la calle es mía” del mal gusto, la improvisación, el populismo y el servir a los poderosos. Buenos días y buena suerte.            

Antonio Gallego

 
 
 
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