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Como
si a estas alturas la definición del modelo sanitario
de Castilla y León dependiese del dinero que el gobierno
central, vía convenios, nos fuese a regalar para
construir y mantener los hospitales comarcales previstos
en el Plan Oeste, lo cierto es que los conflictos sanitarios
de Benavente, Béjar y Ciudad Rodrigo los están
situando el PP, (y en menor medida el PSOE), en oscuros
callejones con muy pocas salidas. Eso se deduce al menos
de la contestación dada por el consejero de sanidad
Cesar Antón y por la vicepresidenta del Gobierno
Regional Mª Jesús Ruiz a las recientes movilizaciones
de la mesa por un Hospital para Benavente: "que
se lo exijan todo (inversión y mantenimiento) a Zapatero
que para ello lo prometió en su Plan Oeste"
han venido a decir. Y para hacer más difícil
todavía el dialogo, en un alarde de voluntad negociadora,
Cesar Antón ha manifestado que quiere hablar con
Madrid "
de cuanto cuesta la financiación
del Hospital (de Benavente) para toda la vida del hospital"
(ver LA OPINION DE ZAMORA de 8/04/05). Las posiciones están
claras y todo indica que, se diga lo que se diga, ni desde
la Junta, ni desde el Ministerio de Administraciones Públicas,
(insólito protagonista sobrevenido de la política
sanitaria socialista), se evidencia ánimo alguno
de negociar, conveniar, acordar o discutir en serio el futuro
sanitario de Benavente, Ciudad Rodrigo y Béjar. Un
autentico callejón sin salida o con muy pocas que
habría que saber buscar. Pero al bloqueo institucional,
a la cerrazón política de ambos gobiernos
a sentarse a una mesa, hay que añadirle un hecho
aún más grave: ha calado en las opinión
pública el mensaje de que todo esta ya dicho y discutido,
que tan solo hay que esperar acontecimientos y que huelga,
por lo tanto, cualquier debate. El debate ciudadano sobre
la situación sanitaria de Benavente, Béjar
o Ciudad Rodrigo y sus alternativas se ha convertido en
un tema tabú, incómodo, resbaladizo, especializado
de los que nadie quiere ser protagonista, ni incluir en
sus agendas política y sindical. Cómo si no
quedaran grises, matices y muchos interrogantes por desvelar
respecto al futuro de los hospitales comarcales y los centros
de especialidades en nuestra región, nos abandonamos
una vez más a la providencia institucional y lo que
es peor: nos resignamos de nuevo.
Pues bien, desde mi conocida y publicada defensa de los
Centros Comarcales de Especialidades de Alta Resolución
para Castilla y León como alternativa a la construcción
de más hospitales comarcales, me gustaría
flexibilizar y hasta cuestionar si cabe, mi posición
con la intención de provocar el debate. Me siento
en la obligación de ofrecer argumentos que puedan
ser útiles para la discusión sobre las condiciones
de orden territorial y técnico que podrían
hacer viable la existencia de un nuevo hospital comarcal
en Benavente. Porque no cabe duda que, en comarcas donde
tradicionalmente han existido Hospitales Comarcales, (degradados,
olvidados, convertidos en todo menos en un hospital, pero
al cabo identificados socialmente como hospitales), como
ocurre en Béjar y Benavente, la población
entiende mal todo lo que no sea desarrollar sus precarias
e históricas estructuras hospitalarias. Y entienden
peor suprimirlos. La reconversión de estos hospitales
adaptándolos al progreso tecnológico y a la
nueva situación demográfica de nuestra región,
implica comprometerse con el desarrollo imaginativo de propuestas
para estas zonas que puedan alcanzar un mínimo consenso
institucional, político y ciudadano. Se trata de
buscar algún margen de negociación entre la
Junta y los colectivos sociales que reivindican nuevos hospitales
comarcales. Y para ello hay que pronunciarse sobre el modelo
de distribución territorial de servicios de salud
que se defiende para Castilla y León. Y hay que aceptar
algo tan elemental como que, a todos los efectos, Ponferrada
y Aranda de Duero no son lo mismo que Benavente, Ciudad
Rodrigo y Béjar. Así de claro.
Para empezar hay que contestar sin ambages ni circunloquios
a dos preguntas claves ¿Se propone dividir Zamora
y Salamanca en dos áreas de salud, (actualmente ambas
provincias constituyen un solo área de salud), tal
y como ocurre en León o Burgos construyendo o reconvirtiendo
dos nuevos hospitales de referencia para la zona norte de
Zamora en Benavente y para la zona sur de Salamanca en Béjar?
Ello equivaldría, no nos engañemos, a construir,
equipar y mantener nuevos hospitales en Benavente y Béjar
semejantes al del primitivo Hospital Virgen de la Concha,
o Virgen de la Vega porque no tendría sentido darle
una calidad hospitalaria a la zona sur de Zamora diferente
a la que se le ofrezca a la zona norte. ¿O se trata,
más bien, de actualizar y mejorar la atención
especializada en un ámbito territorial más
reducido, en las comarcas que tradicionalmente han atendido
los hospitales de Benavente y Béjar, mediante un
nuevo edificio en el caso de Benavente compatible con el
desarrollo de los centros de especialidades en comarcas
como las de Sanabria y Benavente? ¿Están tan
viejos y deteriorados los actuales edificios de los hospitales
de Benavente y Béjar, que es preciso construir dos
nuevos hospitales modernos reconvertidos en vez de reformarlos
eternamente o abandonarlos a su suerte? ¿No sería
una prioridad desarrollar y mejorar sustancialmente en ellos
servicios comarcales como los de urgencias, cirugía
mayor ambulatoria, camas de media estancia y una cartera
de servicios hospitalarios adecuada a las necesidades de
la población previamente estudiadas y discutidas?
Surgen, evidentemente, más preguntas en relación
con el futuro hospitalario de Béjar y Benavente,
pero siempre hay una primera pregunta para conocer de qué
estamos hablando, para no ocultarle los términos
del problema a la población, y para saber que tenemos
que "conveniar" con Jordi Sevilla, (si es que
el Plan Oeste llega a pájaros nuevos y cuenta con
alguna financiación). ¿Alguien se anima a
participar en este debate?, ¿Será posible
discutir con calma, orden y cierto criterio la comarcalización
sanitaria que reclama Castilla y León?
José
María Francia Viña
jfrancia@arrakis.es
Zamora, abril de 2005.
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