| |
|
En
un breve espacio de tiempo hemos asistido a dos hechos culturales
que han puesto en evidencia, en mi opinión, el corto
espacio de miras de nuestras Instituciones Autonómicas
y de los políticos que las representan. La primera
de ellas ocurrió en Zamora, hace unos días,
y corresponde a la seudo inauguración del Archivo
Provincial, edificio que llevaba ya mucho tiempo construido
y en funcionamiento pero que, a pesar de las incontinencias
verbales de su director en ese sentido, no había
sido aún oficialmente inaugurado. Les recuerdo que
primero iba a venir la mismísima Reina, que posteriormente
quedó reducida a la presencia de dos humildes ministras,
y por último, se ha buscado el pretexto de una exposición
sobre fondos y documentos de la ciudad de Zamora para que
la Consejera de Cultura de la Junta apareciese por la ciudad
y procediese, por la puerta trasera, no a inaugurar oficialmente
el archivo pero sí a tomar posesión política
del mismo. Conviene que los zamoranos sepan que este edificio,
al igual que la Biblioteca Pública, han sido costeados
con los presupuestos del Estado de la Nación, haciéndose
cargo la administración autonómica de los
gastos de funcionamiento. Ahora bien, ya se encargó
la señora Consejera de recalcar en su discurso que
eso sucedió con el gobierno anterior. La mediocridad
del mensaje es evidente. Es necesario recordarles de nuevo
a algunos políticos que los dineros públicos
no son de los partidos sino de los ciudadanos y que no pagamos
más ni menos impuestos en función de los partidos
que votamos sino del patrimonio e ingresos que tenemos.
Otro acto del mismo estilo, posiblemente más ofensivo
y más ostentoso, que pone de manifiesto con más
claridad la ya citada mediocridad de lo que tenemos en esta
Comunidad ha sido la reciente inauguración oficial
del Museo de Arte Contemporáneo, conocido como MUSAC,
en León en estos días. Ese magnífico
edificio y su importante colección han sido financiados
en su totalidad por la Junta de Castilla y León y
en represalia por la disputa que mantienen ambas Administraciones
sobre Archivo de la Guerra Civil en Salamanca, no han invitado
a nadie del Gobierno Central, ni a la Ministra de Cultura,
a pesar de ser el Presidente del Gobierno de León.
Todos podemos entender que dos administraciones del Estado
tengan sus diferencias en temas concretos pero que esta
situación nos lleve a una confrontación total
y general raya lo absurdo. Los contenciosos tienen para
su resolución no sólo cauces políticos
sino legales y sobre ellos habrá que trabajar y esperar
a los pronunciamientos correspondientes, pero no contaminar
toda la gestión y relación entre la Comunidad
y el Estado. Cuando hay verdaderos problemas es cuando se
pone a prueba la calidad de los políticos que tenemos,
no originando espectáculos pueriles o peleas aldeanas.
Ahora bien, a nadie se le escapa que una administración
autonómica, en este caso la de Castilla y León,
sin la colaboración de la Administración del
Estado, de seguir la confrontación abierta durante
mucho tiempo, sólo nos va a causar, a medio y largo
plazo, males a los ciudadanos que vivimos en Castilla y
León.
En una sociedad como la actual se necesita potenciar todos
los instrumentos de colaboración entre las Administraciones,
especialmente en la nuestra, acuciada por múltiples
debilidades socio económicas y que cada vez pesa
menos en el contexto nacional. Cualquier proyecto de envergadura
necesita la ayuda del gobierno central y en esta prolongada
pelea será la comunidad de Castilla y León
la perdedora, aunque sus políticos, espoleados por
los cuadros del partido a nivel nacional, se sientan respaldados
y vitoreados. No sé si esta postura les dará
más o menos votos cara a futuras elecciones pero,
en estos momentos, a mi entender, están demostrando
mucha irresponsabilidad en la gestión de esta Comunidad.
Antonio Gallego Rodríguez
Zamora,
4 de abril de 2005
|
|