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El
responsable de política autonómica del PSOE,
Alfonso Perales ha sido realmente explicito al hablar del
pacto sobre financiación sanitaria que se avecina
y es optimista al considerar que: "El acuerdo es
inevitable y por eso el PP no puede utilizar este asunto
para hacer oposición al presidente socialista en
Castilla La Mancha; ni el PSOE contra el presidente del
PP de Castilla y León" (El País 25/03/05).
Se debe referir el Sr. Perales a que en el nuevo modelo
de financiación sanitaria todos saldremos beneficiados,
ya que se tendrá en cuenta tanto el incremento de
la población atendida (inmigrantes, desplazados y
población turística flotante) como las necesidades
de comunidades tradicionalmente rurales, despobladas y dispersas
como las de Castilla y León y Castilla La Mancha.
Vamos, que en el modelo de financiación sanitaria
que nos anuncia el PSOE se va a tener presente de igual
modo a Cataluña y Madrid y a las dos Castillas y
Extremadura. Pues bien, dejando a un lado las buenas palabras
e intenciones del gobierno socialista, no cabe duda que
Zapatero necesita llegar algún tipo de acuerdo con
el PP, y contar para ello con comunidades pobres y dispersas
como Castilla y León. A favor de las previsiones
de financiación sanitaria más optimistas para
nosotros juega también el hecho, nada despreciable,
de que Fernando la Mata, ex consejero de Sanidad de Castilla
la Mancha, sea precisamente la mano izquierda de la ministra
de Sanidad Elena Salgado. Pero todo ello no impide detectar
importantes nubarrones en el horizonte tales como: a) el
masivo endeudamiento y quiebra del Sistema Nacional de Salud
que no permite ninguna alegría presupuestaria b)
la incapacidad de la Junta de Castilla y León para
adecuar su organización sanitaria a la dispersión
territorial y al envejecimiento de su población,
y c) el fracaso del gobierno socialista durante su primer
año de gobierno en la definición de los objetivos,
fijación de la cuantía y gestión del
denominado Fondo de Cohesión contemplado para la
superación de las desigualdades en la Ley de Calidad
y Cohesión del sistema sanitario.
Quedan lejos los tiempos en los que desde el Ministerio
de Sanidad se podía poner el contador presupuestario
sanitario a cero, y en los que era práctica habitual
negociar bilateralmente con cada autonomía la distribución
de los fondos nacionales del INSALUD. Ahora simplemente
no hay fondos estatales, (o los que hay no son suficientes
que viene a ser lo mismo), y si se quieren incrementarlos
hay que subir los impuestos. El sistema ha entrado en una
profunda crisis financiera, y tengo mis dudas sobre que,
en tal situación, se pueda encontrar dinero extra
para atender nuestras necesidades sanitarias más
allá de los servicios de los que actualmente disponemos.
Por otra parte, desgraciadamente, es un hecho que los gobiernos
del PP en nuestra región se ha limitado a gestionar
de forma continuista y pasota el modelo sanitario publico
que heredaron del PSOE, sin introducir en él, (durante
sus 18 años de gobierno autonómico, ocho de
gobierno del Estado, y tres de plenas competencias con el
INSALUD transferido), ninguna innovación sustancial
en la distribución territorial de los servicios de
salud. Aspecto este último clave para poder cuantificar
los incrementos de financiación y recursos que deberían
correspondernos en el nuevo modelo de financiación
en función de nuestra dispersión, ruralidad
y pobreza. Si dispusiéramos de algún plan
serio de comarcalización de servicios sanitarios,
innovador de la red de centros de salud que hizo realidad
el PSOE en los años 80 y principios de los 90, y
que atendiese como se merece la dispersión y envejecimiento
de nuestra población, sería tan solo cuestión
ponerlo encima de la mesa del ministro Solbes. Conozco como
Castilla La Mancha ha elaborado un plan de desarrollo de
los servicios de atención especializada y de servicios
de urgencia comarcales que ya ha comenzado a desarrollarse.
Plan minuciosamente cuantificado, que a buen seguro está
en los cajones del secretario general técnico del
Ministerio de Sanidad Fernando la Mata. Aquí, por
el contrario, todavía no sabemos en que consiste
el centro de Ciudad Rodrigo, ni que es lo que al final se
quiere hacer en Benavente o que se tiene previsto, (tele
psiquiatría al margen), en materia de atención
especializada y de servicios socio-sanitarios en zonas como
las de Béjar, Sanabria, Toro o Peñaranda.
Ha sido hasta ahora inútil, reivindicar del gobierno
regional que abordase la modificación en profundidad
de nuestro modelo de distribución territorial de
servicios de salud, (¡alguien asesora al revés
al Presidente Herrera cuando se niega a introducir la comarcalización
sanitaria en la agenda política regional!). Porque
¿Cuál es nuestra deuda sanitaria en nuevos
servicios comarcales? ¿Cuáles las nuevas inversiones
que vamos a reclamar? ¿Qué nuevos servicios
se van a justificar en el nuevo modelo de financiación
como servicios singulares de nuestro carácter rural,
de nuestra dispersión poblacional y envejecimiento?
Acierta Ana Pastor cuando centra las críticas de
primer año de gobierno socialista en la paralización
y bloqueo del desarrollo del Fondo de Cohesión que
establece la disposición adicional quinta de la Ley
16/2003 de 28 de mayo de Cohesión y Calidad del Sistema
Sanitario: "el Ministerio de Sanidad a través
del fondo de cohesión sanitaria realizará
políticas que aseguren la cohesión sanitaria
y la corrección de las desigualdades. Estas políticas
se desarrollaran mediante planes integrales de salud"
La negativa de Zapatero, Villalba y Melero a revisar
el contenido sanitario y metodología del Plan Oeste,
utilizado como mero medio de propaganda política
y electoral, ha impedido definir con precisión lo
que debería ser una prioridad para un gobierno socialista:
la innovación y desarrollo de los servicios asistenciales,
de salud pública y socio-sanitarios en las zonas
más pobres del Estado (entre las cuales es evidente
que se encuentra la raya de Portugal como una de las grandes
bolsas europeas de pobreza).
Una prioridad que, tal y como a algunos nos gustaría
visualizar España, su comunidades nacionales y a
nuestro gobierno socialista, debería ser compartida
en el Consejo Interterritorial de Salud por el resto de
las comunidades autónomas.
José
María Francia Viña
Publicado
en La Opinión de Zamora el 27/03/05
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