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Parecer
ser que los especialistas en estas cosas son los japoneses
que incluso tienen una palabra rara para encuadrarlos: "chindogu",
que se define en sus diccionarios como una "herramienta
extraña o deformada" que ya se usa normalmente
para aquellos inventos inútiles que a los japoneses
tanto les gusta diseñar.
Todo ello me viene a la cabeza por el desgraciado accidente
ocurrido en un pueblo de la provincia de Zamora, con la triste
consecuencia de la muerte de un joven, y que también
causó importantes heridas en su acompañante,
cuando su "quad" se salió de la carretera.
Un "quad" es una especie de moto de cuatro ruedas,
tipo todo terreno, sin ninguna función práctica
más que la de meter ruido, pasearse de un lado para
otro,
mejor con paquete, para exhibirse y usando una vestimenta
apropiada con el hortera de su propietario.
Estos días en Sanabria he visto alguna de esas máquinas
y puedo asegurar que las características de sus dueños
superan lo antes dicho. Uno de ellos, cada media hora, hace
la ruta desde El Puente de Sanabria a las playas del Lago
simplemente para practicar la exhibición personal.
Los he visto adelantar a otros coches en línea continua
o en cambios de rasante, poniendo en peligro sus vidas y las
de otras personas. Todo por la exhibición. Tan siquiera
se bajan del sus aparatos. Lo curioso es que estos individuos
jamás piensan que la mayoría de las personas
que les miran los consideran unos perfectos cretinos pero
ellos lo traducen por admiración, simplemente por la
novedad y por ser propietarios de tal artilugio. ¡La
capacidad de interpretación y transformación
de la mente humana es asombrosa!.
Al margen del hecho descrito, nadie duda que nuestra sociedad
de consumo camina más por la senda de fabricar aparatos
sin apenas funcionalidad, o con funcionalidad distorsionada,
que son adquiridos rápidamente por millones de personas
como complemento a su idea de personalidad y modernidad. El
llamado "look", apariencia, pesa más que
el fondo, y por ello tanto la moda como esta constante invasión
de productos que nos da esta sociedad consumista tiene un
éxito asombroso. Esta falsa personalidad se puede comprar
mientras que la verdadera es fruto del trabajo, la experiencia,
la curiosidad social y el compromiso. Pero eso requiere, especialmente,
esfuerzo personal y educación, casi nada para el momento
en que vivimos.
Hay una frase usada por los grupos anticonsumistas, defensores
de la naturaleza y comprometidos con los países más
pobres que dice: "Moda equivale a Victima". Detrás
de todo este movimiento del consumo sin objetivo, siempre
se crean victimas, ya sea favoreciendo falsas y débiles
personalidades como por la privación de recursos para
países más necesitados.
En todo este proceso, los padres juegan un papel importante
ya que son los suministradores y pagadores de cosas así
para sus hijos. La obsesión por la marca, la última
moda de lo que sea, el seguir la tendencia sin analizar a
donde puede llevar, el sentirse que ellos también pueden
y que sus hijos tienen lo mejor, lo vemos todos los días.
También vemos sus resultados.
Con este panorama, ahora se nos viene encima el teléfono
móvil con cámara incorporada, que aunque ya
está en el mercado, parece que va a mejorar sensiblemente
sus prestaciones y cada uno de sus propietarios podrá
convertirse en reportero de su entorno. ¡Dios nos libre
de la estupidez que este protagonismo individual va a generar!.
Si ya estamos viendo como una de las dos manos se emplea sólo
para llevar el teléfono móvil y estar mirando
continuamente la pantalla, qué ocurrirá cuando
podamos fotografiar el entorno, cuando cada uno decida ser
protagonista de un suceso, filmándolo y enviándolo
a un amigo. Que se preparen los padres a pagar las facturas
de tales modas.
Con todo esto, lo que está ocurriendo con los inventos
inútiles es que están creando personas inútiles,
y así se pueden explicar muchas de las cosas que nos
suceden.
Antonio
Gallego Rodríguez
Miembro del Foro Ciudadano de Zamora
Zamora, 26 de julio de 2005
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