Reflexiones en voz alta
       
 

 

No descubro nada nuevo, más bien puedo ser reiterativo, que una de los impedimentos que tiene esta provincia para el desarrollo económico futuro es la falta de población, que quiere decir vaciamiento, estrangulación de la pirámide de edades, envejecimiento, masculinización del trabajo y crecimiento vegetativo negativo. Existen comarcas como Sayago, Aliste y Sanabria que están ya por debajo de los 8 habitantes por kilómetro cuadrado, ya casi en un punto sin retorno y ello, entre otras cosas, porque no se generan puestos de trabajo suficientes en sus territorios. Todo ello origina que su densidad social, o lo que es lo mismo, la cantidad de las relaciones sociales de sus habitantes, tanto para actos culturales, de entretenimiento, de intercambio de experiencias, de agrupación colectiva o en tareas económicas, las que configuran su vida social en todos los aspectos, es muy escasa. Esta realidad genera aislamiento, individualismo, miedos y también desconfianza entre sus habitantes. Las pocas organizaciones que existen, entre ellas los propios Ayuntamientos, sin apenas presupuesto económico digno, tienen las mismas características. Es muy difícil, con esta situación, conseguir discutir o realizar proyectos de desarrollo tanto propios como los que vengan del exterior.
Todas las comarcas citadas tienen una economía rural evidente que la definen fríamente los datos de sus producciones, de las empresas existentes y sus tamaños así como los emprendedores que existen, con un leve apunte del sector turístico en algunos casos, especialmente en Sanabria pero a pesar de ello no dejan de perder población. Existen estudios de desarrollo que indican que "las zonas rurales demográficamente más positivas son aquellas que han sabido avanzar en los procesos de diversificación ocupacional entre los que tiene un puesto destacado los servicios, pero también la industria y las industrias agroalimentarias".
Por otro lado, con esta realidad social ya descrita, en estas zonas no es fácil que salgan los emprendedores locales que generen una actividad social y económica de cierto nivel, salvo el negocio familiar. Para ser emprendedor se necesitan unas connotaciones culturales y sociales de base que por desgracia no se da mucho en esta provincia. La realidad es que en Zamora no tenemos empresarios más bien comerciantes y por desgracia cada vez más acostumbrados a convivir con las administraciones del tipo que sea, buscando la protección y la subvención. Esto es una verdad, por mucho que nos duela, incuestionable.
Lo cierto es que, como dice Alfredo Hernández en su libro "La personalidad social de Castilla", "el futuro de esta tierra se está configurando en lo económico como una meta de supervivencia. Al paso que vamos, esta región se va a convertir en una especie de reserva de una economía de servicios turísticos, o del reposo del cortesano en busca de viejas piedras, parajes solitarios o comidas suculentas a la vieja usanza". Si esto lo dice de la región que se podrá decir de Sayago, Aliste y Sanabria.

Antonio Gallego Rodríguez.
Miembro de Foro Ciudadano de Zamora

Zamora, 11 de febrero de 2005.

 
 
 
 
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