Los teloneros
       
 

 

El diccionario de la Lengua Española los define como "artistas que, en un espectáculo musical o de variedades, actúan como menos importantes antes de la atracción principal". Esta actuación previa puede ser digna o puede ser mediocre, como muchas veces hemos comprobado en las actuaciones musicales. Pero seguro que ya han adivinado, que no voy hablar de músicos sino de políticos. También hay que señalar que esta función de calentamiento, normalmente exagerado y de mal estilo, y los personajes que se prestan a ello se dan en casi todas las organizaciones de nuestra sociedad, además de la política y los musicales. Todo ello me ha venido a la cabeza por dos recientes actuaciones ocurridas en el Senado y que, en este caso, corresponden a senadores del Partido Popular, pero que ocurre en todos los partidos políticos, que cuentan con personajes similares. Me refiero a la intervención que en su día tuvo Dionisio García Carnero sobre el tema de los inmigrantes, con expresiones catastrofistas, y ayer mismo Ignacio Cosidó sobre sus comentarios al Alto Comisionado del Gobierno para Víctimas del Terrorismo, de un estilo vergonzoso.
Sus intervenciones son un eco de las que proclaman sus jefes de fila, para seguir calentando el ambiente, pero como tienen que poner algo de peculiaridad en sus intervenciones, ya que hay que quedar bien ante sus jefes y de paso hacer méritos internos, lo consiguen forzando el lenguaje, en muchos casos mintiendo, y usando zafiedades insoportables para el ciudadano normal. No sé si cuando se escuchen fuera del hemiciclo, con su familia o en soledad, se arrepentirán de lo que han dicho y el rubor cubrirá durante unos breves momentos sus mejillas. Ojalá sea así, no todo se habrá perdido pero lo que queda claro por las imágenes que vemos en televisión, todos tienen aspecto de estar orgullosos de lo que han dicho y cómo han cantado las verdades a la otra parte. Me imagino que asocian su papel de oposición con estos desplantes. Puede que ante los miembros de su grupo se sientan orgullosos, por el honor de ser teloneros, pero muchos ciudadanos no sentimos más que pena ante estos espectáculos y sus protagonistas.
Es penoso observar como se pierde y homogeniza la personalidad de muchas personas que se meten en el mundo de la política. Se puede entender que cuando se milita en un partido político ya has asumido un modelo social e ideológico básico pero eso no debe suponer la pérdida de tu personalidad ni el abandono o subordinación de otros valores y cualidades éticas que están por encima de los valores políticos, al margen del partido donde quieras estar. Recuerden lo que ocurrió con el debate de la guerra de Irak, que muchos políticos, de forma unánime, siguieron la consigna de apoyarla, porque su jefe supremo así lo había ordenado. Eso no sucedió en ningún parlamento del mundo, donde siempre existieron grupos de personas que antepusieron los principios éticos universales a las consignas del partido.
Por desgracia, estos estilos se acaban copiando y los encontramos repetidos en todas las instituciones, también en las locales. Sin ir más lejos, viendo a nuestros políticos cercanos, aquellos que se cruzan contigo por la calle o salen en los medios de comunicación provinciales, creo que se distingue con facilidad quienes son políticos a ultranza, íntegramente de partido, de aquellos que no renuncian a tener su propia personalidad. Cada uno que ponga los nombres que crea conveniente.

Antonio Gallego Rodríguez.
Miembro de Foro Ciudadano de Zamora

 
 
 
 
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