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El Foro Ciudadano de Zamora quiere unirse a las manifestaciones
en contra que los distintos colectivos de profesionales han
hecho del nuevo sistema establecido por la Administración
para elegir los directores de los Centros Educativos en la
Provincia.
Consideramos que es un grave retroceso democrático
y que cercena el nivel de participación que había
alcanzado la comunidad educativa hasta ese momento. La ciudadanía,
representada fundamentalmente por los padres y por los alumnos
en el Consejo Escolar, cada vez más motivada para asumir
su responsabilidad educativa, y que esperaba con el tiempo
ver mejorados los sistemas de participación en dicho
Consejo, se ha visto ninguneada con el nuevo sistema, en donde
de los cinco componentes de la Comisión de Selección
tres son impuestos por la Administración a los que
se unen un solo profesor del Centro y un padre, a las claras,
meros convidados de piedra.
Por un lado, la Junta de Personal Docente denuncia que con
ella no se ha contado para modificar el modelo anterior. Asimismo,
los Sindicatos de Profesionales protestan porque el profesorado
ha perdido el derecho a participar en dicha elección;
tampoco se ha concretado con ellos la baremación de
méritos que se van a tener en cuenta y este procedimiento
de urgencia, con el que ha actuado la Administración,
se sufre como una imposición "a dedo", en
donde el director acabará siendo el acólito
mudo del Consejero de Educación. Por último,
saltan por encima del Consejo Escolar, única vía
de participación de los ciudadanos. Está claro
que la Educación Pública está sufriendo
una nueva devaluación por parte de aquellos que fueron
nombrados para enriquecerla. Ante esta situación, el
Foro Ciudadano de Zamora considera:
1º: Como ciudadanos que nos sentimos implicados en el
hecho educativo creemos que el Director de un Centro tiene
que tener calidad profesional. Hoy la tendencia es que ese
nivel esté compuesto por personas formadas en dirección.
La administración debería hacer un esfuerzo
en formar profesionales capaces de dirigir eficazmente los
Centros. Si no los tiene y hay que esperar por ellos, retrásese
estas decisiones y siga optando por la menos mala (aunque
imperfecta quizá) de que sea un profesor del Centro
que haya presentado su programa al resto del equipo y salga
de la elección del Consejo Escolar. La Administración,
saltándose claustro y Consejo Escolar, parece que ha
optado por elegirlo primero y luego formarlo.
Consideramos, por tanto, que la Administración se ha
precipitado antidemocráticamente con esta medida. Que
los Profesores, a través de los sindicatos y con el
apoyo de padres y alumnos y personal administrativo, debía
haberse opuesto enérgicamente a esta medida. Y que
la Inspección debía retomar su auténtica
labor de apoyo a los centros y velar por su calidad, alejándose
del "ordeno y mando" que ha encenizado su historia.
2º: Creemos que el Director de un Centro debe tener ciertas
cualidades de liderazgo. No en vano ha de enfrentarse a muchos
problemas. A la vez de colaborar con sus compañeros,
debe vigilar que los objetivos de la institución se
cumplan. Ha de ser una persona en el que confíe toda
la comunidad educativa. Habrá de saber imponer un criterio
con argumentos objetivos y luchar por lo mejor para sus alumnos.
Es decir, que su "programa educativo", que en otro
tiempo debía exponer al resto del claustro y ser aprobado
por el Consejo Escolar, liderando así un proyecto y
adquiriendo un compromiso, ahora, como se colige del punto
anterior, basta con que los tres miembros de la Comisión,
nombrados por la Administración, den su visto bueno
para que el candidato obtenga ya el 50% de los puntos necesarios
que requiere la aprobación de su candidatura.
Así, su liderazgo queda claramente cuestionado. Será
más difícil que claustro, alumnos y Consejo
Escolar (si este órgano aún tiene sentido de
que siga convocándose) estén dispuestos a comprometerse
en un proyecto que ya no es común, que no han aprobado,
ni han participado en su enjuiciamiento. El director liderará
un programa que sí gustó a la Administración.
Consideramos, pues, que la Educación Pública
va a competir, en el futuro, en desigualdad de oportunidades
con otros modelos. Recelos y desconfianzas van a trabar sus
aspiraciones. Y todo ello redundará en los resultados
académicos, en las experiencias significativas de aprendizaje
y en el ambiente de estudio que deben tener nuestros alumnos.
Esta falta de liderazgo debería cuestionársela
los mismos directores elegidos (víctimas también)
por este sistema.
3º: Creemos que un Director debe saber organizar. El
proceso educativo va más allá de la mera organización
de tareas y horarios en un Centro específico. La organización
transciende los muros de escuelas e institutos y hace necesario
un conocimiento del contexto y de la cultura en donde están
ubicadas. Para mejorar la organización es necesario
conocer la historia del Centro, los roles y modos con los
que expresan sus propuestas los miembros de la comunidad educativa
y las intenciones implícitas que se ocultan.
O el candidato a la dirección está formado en
estos conocimientos (existe la carrera universitaria de dirección
de centros) o lo mejor es proponer como candidato a alguien
con antigüedad en el claustro que se supone sabedor y
experimentado en los problemas específicos a los que
ha de enfrentarse. Con el nuevo sistema de la Administración
puede optar cualquiera, venga de donde venga, con lo que es
fácil augurarle un aterrizaje peliagudo, con el consiguiente
trastorno para la dinámica organizativa y ,por ende,
la pérdida de calidad de sus funciones.
Organizar es también organizar a los otros. Velar por
la participación efectiva de todos los miembros de
la comunidad educativa en la vida, gestión y evaluación
del Centro. Fomentarla. Coordinar a los distintos sectores.
Con el modo en que se han elegido a los directores consideramos
que la vida del Centro queda desvitalizada, el modelo de gestión
impuesto y la posibilidad de que los ciudadanos podamos incidir
con nuestras aportaciones en la evaluación de la programación
anual, actividades escolares, rendimiento de alumnos y eficacia
en la gestión de recursos, es una aspiración
ingenua. Difícil para el nuevo director velar por la
participación de todos los que no participaron en su
elección.
Por todo ello, creemos que se debería tender a un modelo
de director con formación específica o hasta
entonces, por un profesor experimentado del Centro que, aunque
haya sido elegido por el claustro y el Consejo Escolar, esté
confirmada su valía por la Dirección Provincial
y así, ella también, verdaderamente se implique,
vigile y garantice el buen hacer de los equipos directivos
y recabe, si fuera necesario, el apoyo de la ciudadanía,
para corregir las malas gestiones. ¿Qué garantías
tenemos los ciudadanos, con este sistema de elección
impuesto, de que la Dirección Provincial y la Inspección
nos van a comunicar, como establece el reglamento orgánico,
o corregir por su cuenta, que un equipo directivo no cumple
con sus tareas?.
El Foro Ciudadano de Zamora, respetando los méritos
de los directores ya elegidos por este sistema, pide a la
Administración Educativa que estas decisiones que afectan
a distintos colectivos sean informadas con intención
de recoger y negociar cuantas objeciones consideren las partes
implicadas. También solicita, que lo antes posible,
se abra un proceso de reflexión para un modelo alternativo
que una vez acordado puede establecerse con la misma eficacia
y urgencia que el que se ha llevado a cabo estos días.
Por último, también reclama, para que nuestra
educación sea de calidad y responda a las exigencias
laborales e intelectuales de nuestro tiempo, unos equipos
directivos con: calidad profesional, dotes de liderazgo y
conocimiento específico de la organización.
Y elegidos democráticamente por toda la comunidad educativa.
Zamora,
6 de julio de 2004
Comité del Foro Ciudadano de Zamora
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