Buenos días y buena suerte (10.02.10) – Todo está negro.
 

            Quién nos iba a decir que la crisis económica que empezó hace dos años al otro lado del atlántico iba a dejar a España al desnudo, no sólo en lo económico sino también en lo político y social. Todo el panorama nacional se ha vuelto negro y parece que todo hay que cambiarlo. Tenemos que reestructurar el mercado laboral y el sistema financiero, especialmente el referente a las numerosas Cajas de Ahorro; cambiar un modelo económico muy apoyado en el ladrillo y el turismo a otro más sostenible y equilibrado; también se está planteado que no podemos seguir con un sistema sanitario en perpetuo déficit y que habría que introducir, en algunos servicios, el copago para sanearlo y, por otro lado, también se habla de alargar la edad de la jubilación a los 67 años. Consecuencia de todo ello son: un paro que este año llegará al 20 % de la población activa, afectando de una manera significativa a los jóvenes y que mantendrá durante años tasas elevadas; un sistema financiero que no está en condiciones de asumir con normalidad su obligación de financiar a empresas y familias  ya que están pensando, sobre todo, en sus propias debilidades de balance; un déficit publico que ya asusta a los mercado internacionales, con la pérdida de confianza que eso conlleva cara al pago de nuestra deuda, y una Bolsa de Valores con fuertes caídas.
            Ante la situación tan negra que vive el país ¿Cómo reaccionaremos todos y especialmente nuestra clase política, empresarial y social? Personalmente creo que estos últimos están mostrando una mediocridad alta y peligrosa. La jauría y ruido que arrastra cada uno de los temas enunciados anteriormente es vergonzosa. Está claro que el principal responsable es el Gobierno y mucha culpa le corresponde a su Presidente, el Sr. Rodríguez Zapatero, que parece que ha perdido el áurea de optimismo que él mismo se creó, a base de mucha simpleza y sonrisa angelical. Durante estos dos años su Gobierno no ha dado muestras suficientes de profesionalidad y confianza en las medidas adoptadas que enseguida quedaban superadas por la realidad.  Como ejemplo hace apenas un mes que se han aprobado los Presupuesto Generales y ya se anuncia la necesidad de reducir 50.000 millones de euros en tres años que afectará a casi todas las partidas recientemente aprobadas.

            El principal partido de la oposición, con el Sr. Rajoy a la cabeza, tampoco genera demasiada confianza, no sólo por la historia que tiene detrás su partido y algunos de sus varones,  pendiente aún de procesos judiciales, sino por el mensaje tan ambiguo que está dando, tratando de sacar provecho electoral de los malos datos; como si ellos no tuviesen también parte de responsabilidad en la estructura productiva que ahora se quiere cambiar. Si no fuese así las encuestas le tendrían que dar al PP una ventaja más consistente. No quiero caer en el alarmismo pero no cabe duda que nos esperan momentos difíciles que están para quedarse al menos durante cinco años. Buenos días y buena suerte.

Antonio Gallego

 
 
 
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